La juventud sin desarrollo: el abandono del Estado

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José Raúl Ríos
En un país donde la falta de equipamiento técnico, deportivo, artístico y didáctico en las
escuelas se ha convertido en la característica principal de las escuelas, los programas de
beca a los jóvenes están lejos de desarrollar su gran talento, pues el gobierno —lejos de
resolver el problema de fondo— sólo maquilla el rostro de necesidades de la juventud. Se
ha abandonado la creación de laboratorios, de espacios deportivos y de salones para el arte
para priorizar la entrega de apoyos directos a jóvenes mayores de 18 años, aquellos que
posiblemente agradezcan la buena voluntad de gobierno en las votaciones.
El acceso a la práctica del saber y a las escuelas de calidad ha dejado de ser un
derecho garantizado para convertirse en un modelo educativo carente de estos elementos.
Pues el monto destinado a educación en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF)
2026 asciende a 1 millón 253 mil 947 mdp, equivalente al 3.4 % del PIB, nivel que se
mantiene por debajo de la recomendación internacional de destinar entre 4 % y 6 %.
considerada necesaria para garantizar sistemas educativos robustos, incluyentes y
sostenibles en el mediano y largo plazo (BID, 2024).
De ahí se destinan alrededor de 186 mil millones de pesos para beneficiar a más de
21 millones de estudiantes con programas como la universalización de la Beca Rita Cetina
(educación básica), becas de educación media superior y Jóvenes Escribiendo el Futuro.
(México Evalua).
Además, la inversión social en infraestructura educativa en México para 2026
alcanzó los 58,415 millones de pesos (mdp). Contemplado en Educación Básica
(preescolar, primaria y secundaria) un monto de 37,715 millones de pesos (el 65% del total,
canalizado principalmente a través del programa La Escuela Es Nuestra). Para la Educación
Media Superior (preparatoria) la cantidad de 10,916.4 millones de pesos y en Educación
Superior (universidad), 9,783.9 millones de pesos. Con esto podemos notar que distribuir
becas y subsidios a las comunidades escolares ha sido el instrumento principal de la política
educativa de la 4T.
Pero, para un estudiante, esto significa que puede recibir un apoyo económico para
seguir en la escuela, pero encontrar salones con libros de texto inadecuados para apoyar
a sus docentes, con maestros sin capacitación actualizada y pertinente para las
necesidades del siglo XXI y con programas que se modifican sin contar con las
condiciones para su implementación.
Mientras tanto, durante el año 2024, las dos mega obras más importantes para el
gobierno federal tuvieron pérdidas operativas netas que sumaron exactamente los 3,831
millones de pesos. Los ingresos del Tren Maya y la aerolínea estatal Mexicana de Aviación
quedaron muy por debajo de los altos costos fijos de mantenimiento, energía y personal.
Esos 3,831 millones de pesos que el erario tuvo que absorber para cubrir los números rojos
de ambos proyectos equivalen a casi una tercera parte de todo el presupuesto anual que se
asigna a la infraestructura de educación media superior a nivel nacional. Si ese monto se
hubiera transferido directamente a programas escolares de educación básica, habrían
alcanzado para financiar por completo las obras de remodelación y equipamiento del
programa La Escuela es Nuestra en más de 15,000 planteles de zonas rurales o de alta
marginación, tomando como base un apoyo promedio de 250,000 pesos por inmueble. De
igual manera, esos recursos habrían bastado para emitir y sostener más de 410,000 becas
anuales adicionales para estudiantes de primaria y secundaria en todo el país.

La política educativa encaminada principalmente a la entrega de becas, y no a la
infraestructura ni a la educación crítica sólo buscan contener el descontento popular, no
liberar la conciencia del trabajador para luchar por mejorar sus condiciones de vida.
La educación verdadera exige laboratorios, cultura, deporte y, sobre todo, una
formación de clase que le permita a la juventud comprender su realidad para transformarla.
Por eso los principales beneficiarios de que la educación pública esté rezagada y sea
deficiente son los poderosos que controlan el Estado y sacan provecho de la gente
trabajadora, que no sabe que es explotada y que las reformas económicas y políticas del
gobierno realmente beneficiaran a los empresarios ricos.
En regiones con altos índices de marginación, donde entre el 75% y el 80% de la
población es campesina e indígena, la realidad del modelo asistencialista del gobierno
demuestra sus límites. Pues con un salario mínimo que ronda entre los 315 pesos diarios, al
gasto familiar de alimentación, medicinas, renta y servicios luz, agua, cable, internet, se
suma la inscripción, las cuotas de mantenimiento para las escuelas, los útiles y los
uniformes suponiendo que se cuenta con un empleo formal con sueldo fijo, con 9,582
pesos al mes se debe mantener una familia, pero para los padres que se desempeñan en el
ámbito de la informalidad, en la albañilería y campesina les es mas difícil, con un jornal
promedio de apenas 300 pesos diarios, o el pago semanal de un albañil de 350 pesos
—cuando hay empleo— es más complicado. Este déficit económico provoca que el 60% de
los hogares de la Sierra cada inicio de ciclo escolar en agosto, siempre esté en busca de lo
más económico, pues no se puede dar el lujo de descuidar las demás necesidades.
Subir por cada nivel académico implica que los gastos van aumentando, lo que
muchas veces provoca que un alarmante 38% de los jóvenes indígenas abandone las
universitarios por la incapacidad monetaria de sus familias y se dedique a trabajar para
ayudarla con los gastos.
Para los hijos de los obreros y campesinos de la Sierra Nororiental de Puebla, la
educación no es un privilegio de superación individual, sino una verdadera trinchera de
lucha contra la miseria a la que los condena el modelo económico vigente, por eso la
unidad de los estudiantes, de los maestros y de los padres de familia para exigir escuelas
equipadas y de calidad, con comedores estudiantiles y albergues resulta necesario en un
entorno donde la pobreza excluye de la formación profesional a los que menos tienen.
Frente a esta tragedia, la respuesta de los gobiernos en turno se ha limitado a la
distribución de apoyos asistenciales que no resuelven el problema de fondo. La entrega de
becas directas busca apagar la movilización de los sectores mas vulnerables prar mantener
la estabilidad social de una clase sometida por otra y seguir posicionándose como los
salvadores de la nación.
El propósito de la educación promovida por el Movimiento Antorchista no es
formar profesionistas que sirvan como simple mano de obra para el enriquecimiento del
sistema capitalista, sino cultivar jóvenes con criterio científico y elevada conciencia social,
capaces de poner el conocimiento al servicio de su clase.
Se hace un llamado urgente a las familias campesinas, obreras y a la juventud de
Puebla y de todo el país a no depositar sus esperanzas en proyectos políticos que perpetúan
la marginación. La solución a la falta de obras, la escasez de oportunidades y el rezago
educativo no vendrá de la voluntad individual de un gobierno, sino de la participación
activa, consciente y estructurada de la sociedad organizada. Únicamente el pueblo
organizado será capaz de edificar una Patria más justa, próspera y equitativa para todos.