El IMX y los jóvenes artistas

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Soraya Córdova Morán

El Instituto de Artes Macuil Xóchitl —que es la mejor escuela de artes de este país— inició sus cursos de verano. Enseñan baile folclórico y danza tradicional, música, canto, teatro, pintura o declamación. El Instituto de Artes ofrece dos carreras: la Licenciatura en danza folklórica mexicana y la Licenciatura en expresión artística. Además, imparte varios diplomados y ofrece la posibilidad de estudiar en la modalidad escolarizada o mixta, así como en dos sedes: la sede oficial cerca del centro de la capital poblana y la sede en Balcones del Sur.


Es una escuela de carácter popular, que impulsa la enseñanza de las artes entre la gente humilde que no tiene dinero para irse a estudiar a las escuelas de paga de la Ciudad de México, porque es costoso rentar un cuarto para dormir y comprar la comida durante varios años. Es una escuela diseñada para que ingresen jóvenes de bajos recursos económicos, provenientes de colonias o comunidades pobres, con ganas de convertirse en artistas de alta calidad. Además de la escuela, en la que imparten clases algunos de los mejores maestros del país en varias ramas artísticas, también ofrece una casa del estudiante para los jóvenes que llegan de otros lugares del estado o del país.


El Instituto de Artes inició sus trabajos para la formación de la escuela en el año de 1985, cuando un grupo de profesores de danza folclórica, música y teatro, comenzaron a dar clases con jóvenes que tenían ganas e interés de convertirse en artistas de alto nivel. Así comenzaron a formarse, desde luego, los primeros maestros especializados y la escuela logró posicionarse como una opción de calidad, que le competía a las mejores escuelas de arte. La licenciatura en Danza folklórica mexicana obtuvo el reconocimiento oficial en 1999 y la licenciatura en Expresión artística en 2002.

La ‘Macuil’ cumple 27 años de su nacimiento y se ha consolidado como una institución de alta calidad en México, reconocida así por los mejores artistas del país, muchos de los cuales vienen a dar clases en los cursos de verano.
Sostenemos que el crecimiento de la pobreza está ligado de manera directa a la disminución del consumo cultural, debido a que, en México, como en el resto del mundo, el arte es visto sólo como un negocio del que se puede sacar mucho dinero si es que se sabe vender.

La primera razón de los mexicanos para no acudir a un espectáculo es el alto costo que tiene la compra de un boleto para acudir al teatro, a un espectáculo de danza o baile, para entrar a ver un concierto de música clásica, una ópera o para acudir a las muestras que de arte que llegan de otros países y que se presentan en los teatros de las ciudades más importantes. Así que, en un país donde la mayoría de los trabajadores gana uno o dos salarios mínimos y destina más del 40 por ciento de sus ingresos a la alimentación y al transporte, es imposible que la gente pueda apreciar o practicar alguna disciplina artística.


La segunda razón de que los mexicanos humildes, los trabajadores, no acudan a disfrutar del arte que ha creado la humanidad es que las presentaciones de las compañías de teatro, de danza, de música o las exposiciones de los pintores, se concentran exclusivamente en las capitales de las ciudades más grandes; es decir, no se lleva a los pueblos, porque en los pueblos nadie puede pagar los boletos y no hay teatros grandes. Como se trata de un negocio, no hay un impulso del gobierno para fomentar el arte entre las masas de las colonias pobres, de los pueblos o de las escuelas. Nada de eso. El arte —como todo en este sistema— se vende y se compra. Así que el arte lo ven quienes pueden pagarlo.


De manera que la forma en que el Instituto de Artes Macuil Xóchitl impulsa el desarrollo del arte en el país, con jóvenes humildes y pobres, hijos de trabajadores de las fábricas o de campesinos, es una revolución en la manera de entender y hacer el arte. Se trata de un arte popular, de muy alta calidad. Se trata de un arte para las masas trabajadoras. Por eso, invitamos a todos los jóvenes a que conozcan el Instituto de Artes Macuil Xóchitl, se inscriban y ayuden a la revolución cultural de la que ellos son parte.