México invierte menos de una cuarta parte del promedio de la OCDE por estudiante

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México ocupa el último lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en gasto educativo por estudiante, al destinar apenas 4 mil 66 dólares anuales por alumno desde primaria hasta educación superior, de acuerdo con datos de Education at a Glance 2025 retomados por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

La cifra coloca al país muy por debajo de las principales economías del organismo. Mientras Luxemburgo invierte 31 mil 439 dólares por estudiante al año, Estados Unidos 20 mil 387 dólares, Corea del Sur 19 mil 805 y Alemania 17 mil 960 dólares.

Incluso dentro de América Latina, México se encuentra rezagado. Chile reporta una inversión anual de 8 mil 68 dólares por estudiante, prácticamente el doble de lo destinado por el gobierno mexicano.

De acuerdo con el análisis del IMCO, el gasto educativo por alumno en México representa menos de una cuarta parte del promedio de los países de la OCDE y es alrededor de 75% inferior al registrado por Alemania, una de las economías más industrializadas del mundo.

Especialistas han señalado que la inversión en educación constituye uno de los principales motores para el crecimiento económico de largo plazo, pues contribuye a elevar la productividad, mejorar la competitividad y reducir las brechas sociales.

El bajo nivel de recursos destinados a la formación de estudiantes también se refleja en carencias de infraestructura, equipamiento tecnológico, capacitación docente y acceso desigual a oportunidades educativas, especialmente en las regiones con mayores índices de pobreza.

Aunque en los últimos años el discurso oficial ha destacado la educación como una prioridad para el desarrollo nacional, las cifras muestran que en México continúa lejos de los estándares de inversión observados en las economías más avanzadas.

El reto —advierten organismos especializados—, no solo consiste en aumentar el presupuesto educativo, sino en garantizar que los recursos lleguen efectivamente a las escuelas y se traduzcan en mejores condiciones de aprendizaje para millones de estudiantes mexicanos.