Donald Trump reconoció que la guerra contra Irán contribuyó a la derrota republicana y advirtió que vetará proyectos demócratas.
Los demócratas están arrebatándoles el control del Congreso de Estados Unidos a los republicanos en las elecciones legislativas de mitad de mandato y asestándole un golpe a la Administración del presidente Donald Trump incluso en territorios tradicionalmente conservadores.
El Partido Demócrata consiguió al menos siete escaños en el Senado tanto en estados históricamente rojos como en estados pendulares: Kansas, que no elegía un senador demócrata en casi un siglo, además de Iowa, Texas, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur. En la Cámara de Representantes voltearon más de dos docenas de distritos, varios de los cuales habían respaldado a Trump ampliamente en 2024. Los demócratas también se hicieron con gobernaciones republicanas en Georgia, Ohio, Iowa y Texas.
Trump se enfrenta ahora a un Congreso que estará controlado por la oposición durante sus últimos dos años en el cargo, lo que permitirá a los demócratas obstaculizar su agenda legislativa, rechazar nombramientos e investigar su Administración.
El mandatario estadounidense declaró que aceptará los resultados y está dispuesto a trabajar con los demócratas, aunque reconoció sentirse “un poco sorprendido” por el desempeño republicano. “Pensé que les iría mejor”, admitió. Asimismo, reconoció que la guerra contra Irán contribuyó a la derrota de su partido. Sin embargo, dejó claro que recurrirá al veto presidencial contra proyectos demócratas. “Me enviarán cosas que son una locura y les pondré el veto”, afirmó, señalando que esta estrategia podría forzar negociaciones con la oposición.





