La Bonita: el indicador de la imagen del gobierno estatal

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El lunes pasado, Olivia Salomón anunció en rueda de prensa sus intenciones de competir por la Presidencia Municipal de Puebla. Desde entonces no ha hecho campaña de ningún tipo. Y aun así, una encuesta simple sobre preferencia electoral entre ella y La Bonita —la carta del Gobierno del Estado— arrojó un resultado que debería encender alarmas en Casa Puebla: con una sola aparición pública, Olivia obtuvo diez veces más votos que su contrincante.

El dato, leído con cuidado, no dice lo que parece decir. No es una medición real de intención de voto —ninguna encuesta de este tipo lo es— sino un termómetro de percepción. Y lo que mide con precisión quirúrgica es la imagen actual del gobierno estatal.

Porque en este proceso, prácticamente nadie ha hablado del trabajo de La Bonita. No porque no exista: seguramente hay proyectos, cifras, gestión. Pero el juicio público no gira en torno a eso, sino en torno a una percepción que la antecede: la de ser una imposición del gobernador. Esa es la etiqueta que carga antes de que se evalúe cualquier otra cosa.

De Olivia, en cambio, nadie se había preguntado nada hasta ahora, porque a diferencia de La Bonita no ha hecho campaña anticipada. Lo único que se sabe de ella es que forma parte del gabinete de Claudia Sheinbaum. Y ese dato basta para que el juicio gire en torno a otra cosa: la cercanía con el proyecto federal.

Al final, cada una representa a un equipo de trabajo distinto: el del gobierno federal y el del gobierno estatal. A Sheinbaum y a Armenta, respectivamente. Y aunque ambas militan en Morena, el resultado deja claro que no existe una percepción hegemónica del partido en Puebla: el Morena estatal se lee, en el imaginario ciudadano, como un grupo aparte. Probablemente porque el gabinete estatal es, casi en su totalidad, de cepa marinista.

Nada de esto es una brújula electoral —todavía falta mucho proceso por delante—, pero sí es un indicador de cómo se percibe hoy al gobierno del estado. Y esta publicación debería interesarle más a Casa Puebla que a cualquiera de nosotros.