Tecomatlán: la salud, una conquista del pueblo organizado

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Jesús Macuil Ortega

En México, el acceso a la salud sigue siendo una deuda social de años. De acuerdo con la medición de pobreza multidimensional del INEGI, en 2024 alrededor de 44.5 millones de personas carecían de acceso a los servicios de salud, equivalentes al 34.2% de la población.

En el ámbito rural, la proporción alcanzó el 48.7%. Esta realidad evidencia las dificultades que enfrentan millones de familias, particularmente aquellas que viven lejos de las grandes ciudades.

En Puebla, las desigualdades también afectan a las comunidades rurales, donde la distancia, la falta de infraestructura y las limitaciones económicas pueden convertir una enfermedad en un problema todavía mayor.

Frente a este terrible panorama, Tecomatlán, un municipio poblano de poco más de seis mil habitantes, en clavado en la Mixteca baja, ofrece una experiencia que merece reconocerse: su Hospital Comunitario, cuya importancia se refleja en los resultados de atención médica reportados durante el 2025.

De acuerdo con el segundo informe de gobierno municipal, que encabeza el presidente municipal, Avelino Rivera Campos, durante ese año el hospital registró 17 mil 993 consultas médicas: 8 mil 907 generales, 2 mil 377 de especialidad y 6 mil 709 de urgencias. Además, realizó 382 cirugías, asistió 291 partos, efectuó 33 mil 470 estudios de laboratorio, 2 mil 828 radiografías y 287 ultrasonidos.

Estas cifras reflejan la dimensión de los servicios que presta la unidad médica. No se trata solamente de consultas ordinarias, sino también de atención de urgencias, procedimientos quirúrgicos, atención obstétrica y estudios indispensables para el diagnóstico y seguimiento de enfermedades. En promedio, el hospital registró cerca de 49 consultas médicas al día, además de una importante actividad diagnóstica.

¿Cómo explicar que un municipio de estas dimensiones cuente con un hospital que atiende necesidades de salud de su población y de comunidades vecinas, mientras millones de mexicanos enfrentan dificultades para acceder a estos servicios? La respuesta se encuentra en su historia de organización y lucha popular.

El Hospital Comunitario de Tecomatlán no puede entenderse sin la lucha que ha dado el Movimiento Antorchista desde hace más de 50 años. Su historia representa el esfuerzo de un pueblo que comprendió que las necesidades colectivas no se resuelven mediante la resignación individual, sino con organización, gestión y lucha.

El hospital constituye una conquista gracias a la organización y la lucha colectiva, una muestra de que la organización popular puede contribuir a transformar las condiciones de vida de una comunidad.

Detrás de cada consulta, cirugía, parto y estudio clínico hay personal que pone sus conocimientos y experiencia al servicio de los pacientes. Los resultados reportados por el hospital representan un reconocimiento al trabajo de médicos, especialistas, enfermeras y demás trabajadores de la salud, cuya labor exige preparación, responsabilidad y sensibilidad humana.

En un país donde millones de personas enfrentan carencias de acceso a la salud, la experiencia de Tecomatlán es un ejemplo de progreso y demuestra que el tamaño de una población no debe determinar sus posibilidades de desarrollo. Lo importante es construir instituciones capaces de responder a las necesidades colectivas y mantener el compromiso de mejorar sus servicios.

El Hospital Comunitario es más que un edificio, representa una respuesta concreta a las necesidades de la población y una expresión de lo que puede alcanzarse mediante la organización popular.

Su historia deja una enseñanza fundamental: la salud debe ser una garantía efectiva para los campesinos, los trabajadores y las familias humildes. Por eso, es necesario reconocer la lucha organizada que contribuyó a hacer posible esta conquista, valorar  y reconocer el profesionalismo del personal médico y pedir que las autoridades mantengan y fortalezcan los servicios.

Tecomatlán demuestra un vez más que la transformación de una comunidad no llega por casualidad ni es resultado de esfuerzos aislados. Se construye cuando la población identifica sus necesidades, se organiza y lucha por objetivos comunes.

Cuando el pueblo se organiza y lucha, puede transformar sus condiciones de vida y conquistar derechos que parecían inalcanzables. Solo el pueblo unido y organizado puede mejorar las condiciones de vida y hacer de México un país más justo y más soberano.