La organización genera conciencia colectiva

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* Una vida que creció junto con la transformación de Balcones

Allison Michelle Martínez Pérez

La Escuela Secundaria Técnica No. 88 fue fundada durante las diferentes luchas sociales del Movimiento Antorchista, en las que participaron los habitantes de la colonia Balcones del Sur. Hoy esa lucha popular se ve materializada en sus aulas, patios, plaza cívica y en sus espacios recreativos, en donde los jóvenes pueden desarrollarse íntegramente en los ámbitos artísticos, deportivos y culturales. Esta escuela hoy atestigua la consolidación de 50 años de historia del Movimiento Antorchista en la capital poblana.

Yamil Jorge Hernández Guerrero es profesor de la Técnica No. 88. Es egresado de la misma institución. Desde su infancia ha sido testigo del crecimiento y transformación de la colonia, así como del trabajo organizado de sus habitantes. Su experiencia como alumno, habitante y ahora docente le ha permitido desarrollarse gracias al apoyo que la organización, quien a sido promotora de oportunidades para toda la población de distintos ámbitos.

—¿Cómo llegó su familia a Balcones del Sur?

—Llegamos a esta colonia en una época muy diferente. Mi padre perdió su empleo y nuestra situación económica se volvió complicada. Un familiar nos habló de la posibilidad de venir a vivir aquí y conseguimos un terreno. Ese familiar estaba organizado en el Movimiento Antorchista y, a partir de entonces, mi familia también comenzó a participar y a organizarse.

—¿Cómo recuerda de aquellos primeros años en la colonia?

Tengo muy presentes los recuerdos de mi infancia. Recuerdo acompañar a mi mamá a realizar faenas. Íbamos a limpiar la basura de los terrenos y a trabajar para transformar aquellos espacios que en ese momento parecían abandonados. Hoy, esos lugares son unidades deportivas, campos para jugar, casas de cultura y espacios para nuestra comunidad. Cuando veo todo lo que existe actualmente, pienso en lo mucho que ha cambiado Balcones del Sur.


—¿Cómo eran las condiciones de la colonia en aquellos años?

—Antes, las calles eran de terracería. Cuando llovía, todo se llenaba de lodo. Muchas personas no querían venir a vivir a esta colonia porque las condiciones eran muy difíciles.

Pero las cosas comenzaron a cambiar. Y cambiaron porque hubo personas que decidieron organizarse, trabajar y exigir.

—¿Qué piensa usted sobre el Movimiento Antorchista?

—Cuando hablo de Antorcha, no lo hago solamente desde una opinión. Lo hago desde mi propia experiencia y desde la historia de mi familia. La organización nos permitió a muchas familias tener un terreno, construir una casa y mejorar nuestras condiciones de vida. Y así como ocurrió con nosotros, ocurrió también con muchas otras familias que enfrentaron momentos difíciles, pérdida de empleos y crisis económicas. Yo he visto cómo una comunidad puede transformarse cuando las personas dejan de estar aisladas y comienzan a trabajar juntas. Eso es algo que valoro profundamente: la organización genera conciencia colectiva.

—¿Qué ha aprendido de la organización?

—Nos enseña que nuestros derechos no son regalos. No tenemos que esperar a que alguien venga a darnos una limosna o unas migajas. Tenemos derecho a vivir dignamente y debemos exigir que esos derechos se cumplan. Queremos calles dignas, escuelas dignas, espacios deportivos, cultural, educación y oportunidades para nuestros hijos. Y muchas de las cosas que hoy tenemos son resultado de esa lucha organizada.

—Desde tu experiencia como profesor, ¿cómo has visto la transformación educativa de la comunidad?

—Si actualmente contamos con aulas, techados, computadoras y mejores condiciones educativas, es porque hubo personas que se organizaron y exigieron esos espacios. Si hoy tenemos bachillerato, universidad, normal, preescolares y otros centros educativos en nuestra comunidad, es porque durante años hubo una lucha para conseguirlos. Y esto también me lleva a hablar de algo que para mí es fundamental: la educación.

—¿Cuál es la importancia de las actividades culturales y deportivas en la formación de los jóvenes?

—He visto el trabajo que se realiza con los clubes culturales y deportivos. He visto cómo esas actividades ayudan a los jóvenes a encontrar un camino distinto, cómo los mantienen ocupados, cómo desarrollan sus capacidades y cómo, en algunos casos, los han ayudado a alejarse de las adicciones y de otros problemas que afectan a nuestras comunidades. Por eso considero que el trabajo organizado debe ser integral. No se trata solamente de conseguir una obra o una calle. Se trata de construir comunidades donde las personas puedan desarrollarse plenamente.

—Después de todo conseguido, ¿consideras que ya se alcanzaron los objetivos?

—No. Todavía falta mucho. No podemos conformarnos con lo que hemos conseguido. Hay millones de mexicanos que siguen viviendo en condiciones difíciles. Hay familias que todavía carecen de vivienda digna, educación, servicios y oportunidades. Y por eso tenemos que seguir organizándonos.

—¿Qué mensaje darías a las personas que consideran que exigir derechos es simplemente pedir?

—Yo creo que debemos entender algo muy importante: los derechos no se mendigan; los derechos se conocen, se defienden y se exigen. Hemos visto pasar gobiernos y partidos políticos. Hemos escuchado muchas promesas. Pero la realidad nos demuestra que, si nosotros no participamos y no exigimos, muchas de esas necesidades permanecen sin resolverse. No debemos sentir que estamos pidiendo algo regalado. Estamos defendiendo algo que nos corresponde por el simple hecho de ser ciudadanos y, sobre todo, por el simple hecho de ser mexicanos.

—¿Un mensaje final?

—Quiero decirles a todos que este 8 de noviembre acudamos al Centro Expositor con entusiasmo, con unidad y con mucha fuerza. Demostremos que somos una organización que no solamente habla de los problemas, sino que está dispuesta a trabajar para resolverlos. Que el gobierno y los políticos vean que hay una comunidad organizada, consciente y dispuesta a defender sus derechos. No estamos dispuestos a conformarnos con las migajas. Queremos lo que merecemos. Queremos una vida digna para nuestras familias, oportunidades para nuestros jóvenes, educación, cultura, deporte, vivienda y servicios dignos. Y para conseguirlo necesitamos voluntad, unidad y organización. Muchas gracias.