El Congreso de Puebla obtuvo 25.7 por ciento en transparencia y cayó al lugar 28 de 32 legislaturas evaluadas por CIMTRA. En 2022 tenía 82.8 por ciento: perdió 57.1 puntos, el peor retroceso del país. Y todavía peor: obtuvo cero en gasto público y control interno.
Es decir, los diputados que aprueban presupuestos, fiscalizan recursos y exigen cuentas a otras autoridades son incapaces de mostrar con claridad cómo gastan ellos mismos.
La transparencia también sirve para medir gobiernos y en Puebla nuestro Congreso no avanzó poquito, de hecho retrocedió cuatro años y terminó entre los cinco peores del país.
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La Fundación Jenkins anunció que donará 7 mil metros cuadrados en Xonaca para una estación del Cablebús. Roberto Jenkins incluso aseguró que “abrazaron” el proyecto porque es un transporte exitoso a nivel mundial. La UDLAP, por otra parte, colaborará con el gobierno estatal en el rescate de Valsequillo.
Lo de Valsequillo puede resultar útil; lo del Cablebús sigue sin resolver las preguntas de fondo.
Porque un terreno regalado no hace barato un proyecto de 6 mil 752 millones de pesos, ni modifica un trazo cuestionado por dejar fuera a zonas periféricas, ni convierte automáticamente al transporte por cable en la mejor solución para una ciudad mayoritariamente plana. Esas fueron precisamente algunas de las inconsistencias documentadas desde marzo.
Ahora el gobierno suma a los Jenkins entre quienes celebran su obra estrella. Pero que más empresarios le echen porras al Cablebús no significa que los números empiecen a cuadrar.
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Radiopasillo informa que mañana Kenia Martínez Ortega, “La Mixteca”, será propuesta para encabezar la Unidad para la Igualdad de Género del Congreso.
Sí, la misma exdelegada de Desarrollo Rural que terminó figurando como responsable de La Constancia Mexicana, pese a las críticas públicas por su falta de experiencia en el ámbito cultural. De hecho, el propio portal estatal todavía la identifica como responsable de ese complejo museístico.
Ahora podría encargarse de un área que exige conocimientos de perspectiva de género, derechos humanos, igualdad sustantiva y prevención de la violencia.
¿Su experiencia específica en esos temas? Esa es justamente la información que el Congreso tendría que poner sobre la mesa antes de aprobar el nombramiento.
Una Unidad de Género no debería funcionar como estacionamiento de cuadros políticos que van pasando de oficina en oficina hasta encontrar dónde acomodarlos.
