Puebla, Puebla. Como una declaración de amor que no oculta las contradicciones de la ciudad, la Compañía Nacional de Teatro “Víctor Puebla” presentó La poblanía de los Ángeles durante el IX Festival de Teatro “Víctor Puebla”, bajo la dirección de César Zárate Rodríguez.
Escrita por Víctor Puebla y Marko Castillo, la obra reunió poesía, humor, historia, música y danza para recuperar personajes y episodios que han construido la identidad poblana. El recorrido fue guiado por un barrendero que, mientras limpia las calles, rescata aquello que otros consideran inservible: objetos, recuerdos, relatos y fragmentos de la memoria colectiva de los poblanos.
El barrendero se convierte así en la representación del pueblo: un personaje sencillo, ingenioso y memorioso que dialoga con figuras míticas, históricas y simbólicas. Frente a él aparecen un ángel que defiende la riqueza cultural de Puebla y un vampiro que desprecia sus tradiciones en nombre de una supuesta modernidad. Entre ambos surge una discusión sobre el valor del pasado y el significado de pertenecer a una ciudad.
Por el escenario desfilan un barrendero, la Coatlicue, la China Poblana, una marquesa, las tamaleras, una viuda conservadora y Carmen Serdán. Cada personaje muestra un rostro distinto de Puebla: sus raíces indígenas, su herencia colonial, sus leyendas, la participación de las mujeres en la historia y la lucha permanente entre las costumbres que inmovilizan y las ideas que convocan al cambio.
La China Poblana aparece como un emblema surgido del pueblo y convertido en símbolo de la identidad nacional. Más adelante, una tamalera recuerda la valentía de los poblanos durante la intervención francesa y defiende sus peculiares “tamales de francés” como una forma fantástica y humorística de enfrentar a los invasores.
Otro de los momentos centrales contrapone a una viuda empeñada en imponer el silencio, la obediencia y las “buenas costumbres” con Carmen Serdán, quien aparece desde un balcón para convocar al pueblo a combatir la dictadura. Mientras una exige que las mujeres permanezcan calladas y alejadas de los asuntos públicos, la revolucionaria poblana rompe esas órdenes para proclamar la libertad y defender el derecho a una vida digna.
De esta manera, “La poblanía de los Ángeles” presentó el resultado de las luchas, contradicciones y recuerdos de quienes la han habitado. Con poemas creados por los propios dramaturgos y un cierre acompañado por el ballet al ritmo de “Qué chula es Puebla”, la compañía ofreció una celebración de la identidad poblana que también invitó a mirar críticamente su historia.
