Jose Raul Rios
TEZIUTLÁN, Pue.— La formación educativa de la juventud mexicana en las aulas, más allá de representar un beneficio individual, debe transformar a los estudiantes en hombres y mujeres preparados, profesionistas listos para poner sus capacidades creativas al servicio del pueblo trabajador y edificar un futuro mejor. Así lo manifestó el Lic. Jansson Celis Córdova, líder estudiantil del Movimiento Antorchista en Puebla, al afirmar que en los planteles donde se practica el modelo educativo de la organización jamás falta el reconocimiento al talento en disciplinas como banda de guerra, danza, declamación, canto y certámenes tecnológicos de alto nivel.
Durante su discurso de clausura como padrino de generación en la Escuela Secundaria Técnica No. 155 de San Sebastián, Teziutlán, el líder resaltó la importancia de las instituciones educativas como herramientas indispensables para el progreso de las familias. Destacó que esto no se debe pasar por alto en un contexto social donde a la inmensa mayoría de los mexicanos se les dificulta salir adelante debido a la profunda falta de oportunidades.
Este llamado cobra sentido al analizar las problemáticas que atraviesa el país. De acuerdo con datos del INEGI, la tasa de informalidad laboral se ubica en un preocupante 55.2% de la población ocupada. Asimismo, el desabasto de insumos médicos golpea severamente al sector salud, registrándose en el estado de Puebla que los proveedores incumplen con hasta el 25% de los pedidos de medicamentos destinados al primer nivel de atención.
La precariedad educativa también se hace evidente en las regiones marginadas de la entidad, donde más de 2,300 planteles de educación básica carecen de infraestructura elemental o de servicios públicos básicos como agua potable y energía eléctrica, afectando con mayor severidad a las escuelas rurales de la Sierra Nororiental. A este escenario se suma la crisis de seguridad pública, reflejada en un registro histórico acumulado que ya supera las 115,000 personas desaparecidas en el territorio nacional.
“En este país hay menos seguridad y más posibilidades de que un día a ustedes o a sus seres queridos nos pase algo por alguna desventura del destino y no lleguemos nunca más a dormir a casa. Ese es el mundo en el que vivimos, en el que nos tocó nacer y en el que nos va a tocar forjar nuestra vida, nuestro destino, nuestra familia y nuestras prioridades. Ustedes son ejemplares para la juventud de este país, son todo lo que está bien en esta patria; pero deben saber que, a medida que vayan creciendo, la vida se va a hacer más difícil”, advirtió el líder estudiantil.
En el plano global, el dirigente alertó sobre la grave situación geopolítica actual, señalando la constante búsqueda de hegemonía por parte de potencias mundiales para dominar los recursos de las naciones en desarrollo, acumulando riqueza sin reparar en los costos humanos. En su intervención, criticó las intervenciones militares y económicas en América Latina y Medio Oriente, así como las estrategias políticas y señalamientos de gobiernos extranjeros que buscan abrir las puertas a ocupaciones e injerencias bajo la fachada de ayuda humanitaria.
Ante dicha realidad, justificó el nombre elegido para la actual generación de graduados:
“Propusimos que esta generación se llame ‘Es la hora de los pueblos’. Es la hora de los pueblos unidos, de la gente organizada; es la hora de que nos dejemos de ver entre nosotros los humildes como enemigos, que dejemos de permitir que nos exploten y nos dirijan hacia un destino incierto. Debemos tomar en nuestras manos el destino de nuestros pueblos y del mundo para construir un futuro en paz, un mundo de alegría y de riqueza suficiente para todos los que tuvimos la desventura de nacer en la carencia, y construir juntos un futuro luminoso”.
Por otra parte, reivindicó el papel de los padres de familia como los principales constructores del progreso y promotores del amor a la patria desde el hogar. Explicó que el trabajo diario y el esfuerzo familiar constituyen el verdadero sostén de la sociedad, pues es en el entorno familiar donde se tejen los primeros lazos de identidad y donde arranca la verdadera transformación social.
Recordó que, a lo largo de la historia, el pueblo organizado ha fungido como el artífice de las transformaciones sociales más trascendentales de la humanidad para sacudirse los sistemas de explotación. Finalmente, contrastó estas carencias con la trayectoria del Movimiento Antorchista, señalando que frente al olvido de los distintos niveles de gobierno en pueblos y colonias, la organización lleva más de 50 años combatiendo la pobreza en México mediante la gestión y edificación de escuelas, teatros, auditorios, complejos deportivos y servicios básicos esenciales.
“A ustedes, padres de familia, sepan que el éxito de sus hijos es la culminación de todos sus esfuerzos, cuidados y sacrificios para formar a los ciudadanos que mañana colaborarán por una patria más justa. Y a ustedes, muchachos, les quiero advertir que la suya siempre será una vida de esfuerzo y de lucha para construir una vida feliz en este mundo. En ese camino, sepan que el Movimiento Antorchista Nacional siempre tendrá para ustedes una mano fraterna tendida si el sendero se complica y necesitan apoyo”, concluyó.
