‘Que lean nuestra historia’, insiste huitzilteco

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Diana Iturbide

El pueblo debe conocer su historia. La juventud debe conocer lo que vivieron sus padres y sus abuelos. El pueblo trabajador debe saber que hubo una época en la que el cacicazgo llegó a Huitzilan de Serdán para adueñarse de las tierras de los más humildes.
Para don Ignacio Márquez Vázquez, oriundo de la comunidad de San Miguel del Progreso, la época oscura de Huitzilan de Serdán antes de la llegada del Movimiento Antorchista, fue una situación que marcó la historia de su pueblo. Lo que ocurrió se debe conocer, por eso es necesario leer lo que se ha escrito al respecto y conocer sobre lo que pasó antes, pues el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla.


A sus 82 años, don Nacho Márquez recordó el hartazgo de su pueblo, que estaba sumido en la miseria a causa de un cacicazgo que se adueñó de sus tierras; luego, la violencia y el terror que desataron los pistoleros de la Unión Campesina Independiente (UCI) y los caciques al disputarse el poder político y económico de Huitzilan de Serdán.


En esta época de terror, la violencia escaló a tal grado que, de 1978 a inicios de 1984, los huitziltecos han contabilizado poco más de 150 asesinatos a manos de los pistoleros de la UCI y del cacicazgo.


El cacicazgo y la UCI no sólo empobrecieron y despojaron de sus tierras a los huitziltecos, sino que desataron una verdadera masacre contra los pobladores, que derivó en la salida masiva de familias por miedo a la violencia.

Don Ignacio, exiliado por la violencia
“Estaban matando esos que les dicen UCIs. También pasaban por aquí, no sólo en la cabecera; ya llegaban hasta aquí. Nosotros no estábamos por ahí del 82, 83; nos fuimos a México a trabajar. Aquí no estaba, por lo que estaba pasando, pues, los estaban matando”, recordó.


El temor se apoderó de las familias huitziltecas: ya no podían caminar al rancho, no podían platicar con el vecino o algún familiar, no podían salir fuera del municipio, no podían visitar a sus familiares: todo era motivo para agredir.
“Ni para salir de aquí al rancho. Si te encontraban, decían que los ibas a acusar y luego te mataban. Por eso, que todos conozcan la historia, que lean cómo pasó. Antes no era como para que anduvieras diciendo cualquier cosa o andar solo por allá, y tampoco para andar tomando”, relató.

En aquellos tiempos, contó don Nacho, la situación estaba complicada; él trabajaba fuera de su pueblo, se tuvo que ir a la ciudad a trabajar ya que las condiciones no permitían que la gente pudiera hacer sus labores.
Aún recuerda que en el municipio el corte de caña era mal pagado, apenas 5 pesos, y era un trabajo muy cansado.
“Aquí no pagaban, aquí sólo pagaban cinco pesos. Aquí había caña, llevábamos un surco, veinte pailadas en una semana; yo les atizaba a 10 pailas. Sacábamos panela, íbamos a los trapiches, a todo íbamos, pero se ganaba poquito”, explicó.
La situación que vivían era insoportable. La violencia desbordada no se quedó sólo en enfrentamientos entre la UCI y los pistoleros de los caciques, escaló a las autoridades municipales, sus familias y hasta envolver a toda la ciudadanía.
“Se enojaban si les decían algo y como ellos tenían arma, pues, ya te mataban. No era bueno que les dijeras de cosas a los que tenían arma; no solo escuchaban, en la noche ya estaban en tu casa, los buscaban. Esos no eran buenos”, refirió.

Antorcha, el faro que llegó a iluminar su pueblo
Don Ignacio mencionó que Huitzilan de Serdán conquistó la tranquilidad social tan anhelada e inició los trabajos para desarrollar al municipio, después de dar la lucha para pacificar su pueblo.
Fueron varios indígenas huitziltecos quienes se organizaron para buscar el apoyo del Movimiento Antorchista y que les ayudara a terminar con esa situación de terror en la que vivían. Gracias a hombres como Ramírez Velázquez Gobierno, Ignacio Gómez Cipriano, Francisco Luna Gobierno, Sebastián Manzano Tadeo, Mariano Pasión Santiago, Martín Castillo, Filiberto Ramírez, la paz que tanto deseaban llegó al municipio y, con ello, el regreso de cientos de familias que fueron expulsadas por la violencia.


Por ello, don Ignacio Márquez reconoció que fue gracias a Antorcha como se logró la estabilidad en el municipio y sus comunidades donde la UCI se esparció. Aunque en el proceso de recuperación del pueblo muchos murieron, ya que la UCI y sus aliados no se dejaron y continuaron asesinando a los presidentes que la gente a través del voto ponía.
A pesar de que llegó la tranquilidad la UCI y el cacicazgo no están contentos con el hecho de que Huitzilan de Serdán se esté desarrollando y ahora sea un faro que ilumina a los humildes de la región.


“A muchos los mataron; mataron a presidentes, como a don Manuel Hernández Pasión, lo mataron ahí por Huahuaxtla, fue apenas. A otros presidentes: a Ramírez, a Pancho Luna, también los mataron y otros que estaban. A ellos los conocí, no recuerdo a todos. Trabajaban, por eso los odiaban. A los otros no les gustaba el buen trabajo que estaban haciendo y se enojaron. Como aquí, lo que construyó Manuel, pues no les gustó que estaba trabajando bien, no decía nada, estaba trabajando bien y mira, no lo dejaron que viviera, no eran buenos esos hombres que lo hicieron”, expresó.


Destacó el cambio que ha tenido el municipio durante estos años que ha gobernado Antorcha, pues hoy en día Huitzilan cuenta con infraestructura en educación, salud, seguridad, deporte, cultura; enfatizó que a pesar de que algunos hablan mal del trabajo, ellos no han hecho nada, solo se han dedicado a descalificar.


“El presidente y la organización están trabajando bien y, esos que aunque andan hablando, ¿qué trabajo han hecho? Nada, no trabajan, sólo andan hablando mal. Eso no es lo que se necesita, sino trabajo, que trabajen de veras”, manifestó.
Agregó: “Esos que hablan mal, no es cierto que trabajen, sólo buscan palabras y nunca hacen trabajo. Ya tiene mucho que vino la organización, yo veo bien, ya trabajaron, hicieron escuelas, caminos ya hicieron; aunque digan algunos que no nos ayudan, pero antes no teníamos nada. Íbamos a Tecomatlán, a Veracruz, nos llevaban a las salidas a Puebla, antes no podíamos salir ni a luchar”.
De ahí que recomendó a quienes no conocen la historia del municipio serrano, en espacialmente a los jóvenes que lean los libros que se han escrito sobre la historia de Huitzilan de Serdán. Que la conozcan y que no se olviden de lo que pasó.
“Hay que decirles que hoy está todo bien; hoy pueden distraerse, salir. Antes no, no estaba bien, había miedo. Está escrito, si no, pues, otra vez va a pasar igual. Es mejor que escuchen, así como está ahorita, que así siga: ya se arregló bien, la gente ya está feliz, las mujeres, los jóvenes, los viejitos que están, que estén bien. Ya no hay miedo”, finalizó.