Karla Vargas
A tan solo un día de la inauguración del Mundial 2026 en Ciudad de México, lo que debería buscar albergar a extranjeros y aficionados entusiastas solo ha conseguido atraer a miles de manifestantes y con ello a policías para reprimirlos en su acto de lucha.
Para hoy 10 de junio la tensión ya se encuentra al máximo, pues las protestas encabezadas principalmente por profesores de la CNTE y madres buscadoras de diversos colectivos han construido alrededor del Estadio Azteca un escenario de protesta, caos y represión por parte de más de 100 mil elementos de seguridad.
El ambiente en las zonas donde se llevarán a cabo actividades mundialistas cada vez es más pesado, pues existen accesos restringidos con vallas metálicas, camiones, servicios suspendidos como el cierre de algunas estaciones del Tren Ligero, restricción de circulación vehicular y la presión social al gobierno es cada vez mayor en busca de una respuesta ante las peticiones.
Según reportes estas medidas se estarían tomando para evitar conflictos, pero la realidad trasciende a tratar de silenciar a quienes protestan. En el caso de los maestros solicitan un incremento salarial, anulación de la Ley ISSSTE de 2007 y el regreso del sistema solidario de pensiones, quienes sostienen no cesar las movilizaciones hasta recibir respuesta y obtener resultados de sus peticiones.
En el caso de las madres buscadoras exigen al gobierno ser atendidas, así como solicitan más presupuesto para las operaciones de búsqueda de sus familiares desaparecidos, además de más elementos de gobierno que colaboren con las búsquedas de cuerpos que por el momento solo se han sostenido gracias a la propia comunidad de colectivos, quienes no se cansan de hacer un trabajo que pertenece al gobierno y es ignorado por este mismo.
