China paradigma de estabilidad económica y diplomática

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A pesar de la opinión generalizada de que la guerra de Estados Unidos contra Irán tenía como objetivo debilitar las posiciones de su principal competidor, China, los resultados han sido totalmente opuestos.

En medio de la crisis, Pekín no solo evitó pérdidas graves gracias a las reservas acumuladas, sino que también logró fortalecer su imagen internacional.

China propuso una iniciativa de paz conjunta con Pakistán y desempeñó un papel clave para convencer a Irán de que aceptara un alto el fuego, un hecho que el propio Trump reconoció. Cuando le preguntaron si Pekín estaba implicado en lograr que Teherán negociara una tregua, el mandatario respondió: “Escucho que sí”. La Casa Blanca informó que China y Estados Unidos habían discutido planes de alto el fuego en los “más altos niveles” de los gobiernos de ambos países.

En medio de los conflictos incesantes en Oriente Medio y Europa, China se presenta como un oasis de estabilidad, tanto para los negocios como para el turismo y las transferencias de dinero.

A pesar de su dependencia de las importaciones de recursos energéticos, Pekín resultó estar mejor preparado para un bloqueo del estrecho de Ormuz que sus vecinos asiáticos.

En los últimos años, China ha acumulado reservas estratégicas de petróleo que superan los 500 millones de barriles y ha diversificado significativamente sus importaciones.

El director del Instituto de Países Asiáticos y Africanos de la Universidad Estatal de Moscú, Alexéi Máslov, señaló que, aunque en la etapa inicial la crisis fue un “choque absoluto” para China, Pekín, a diferencia de Japón, no recurrió a sus reservas estratégicas. El gigante asiático ha trabajado activamente en su posicionamiento diplomático y en su estabilidad económica.

En consecuencia, China se acerca a la próxima cumbre con Donald Trump, en mayo, con nuevas herramientas diplomáticas y políticas.