Por Jazmin Hernández
Huauchinango, Puebla. “Aquí no tenemos apoyo del gobierno. Nosotros compramos el abono, limpiamos, chapemos por nuestra cuenta. Lo que pedimos es un apoyo para volver a empezar, aunque sea un 20 por ciento para ayudarnos con el abono, el fertilizante”, pidió Norberta Ojeda Mazín, productora local y habitante de la comunidad de Ayohuixcuautla, perteneciente al municipio de Huauchinango, que se vio afectada tras el desastre natural que azotó la Sierra Norte de Puebla y varios estados cercanos.
En esta localidad, ubicada a mil 286 metros sobre el nivel del mar, la principal fuente de ingreso es el cultivo de plantas ornamentales, café y maíz, que se siembran en las laderas del cerro, a veinte días de las intensas lluvias, los campesinos esperan que la tierra se seque para recobrar su firmeza y medir con claridad los daños, sin embargo, los primeros resultados de los deslaves han sido campos enteros arrasados por el lodo.
Doña Norberta Ojeda relató las pérdidas que ha sufrido su familia y la comunidad, “nosotros perdimos muchas cosas, principalmente la chima, la tulia, el clavo, unas cuantas matas de café y unas de higo. La chima la usamos para hacer ornatos para las fiestas, la vendemos a compradores que la llevan a la Central de Abasto. Perdimos unos 400 o 500 rollos, de a 50 o 60 pesos cada uno. Y para revivir esa planta se necesitan tres años”, explicó.

La chima, el clavo y el pino son plantas ornamentales muy demandadas en la temporada navideña, lo que significa que los campesinos de Ayohuixcuautla han perdido la posibilidad de obtener ingresos durante su época más fuerte de ventas.
“Estamos a un mes de las fiestas, pero ahorita ya no hay por dónde pasar ni cómo transportar la mercancía. Las veredas están tapadas. Otros años sacábamos unos 30 o 40 mil pesos, que era para vivir todo el año, para comer, mantener a la familia y volver a sembrar, ahora no nos queda nada”, comentó Ojeda Mazín.
Una planta de café tarda aproximadamente tres años en dar el fruto que sirve para la venta, las plantas perdidas llevaban más tiempo dando fruto. Además de la pérdida de sus cultivos, los pobladores señalaron que no han sido censados para recibir el apoyo que se ha anunciado por parte del gobierno, por lo que existe la incertidumbre de si habrá ayuda.

“Yo le quiero decir al gobierno que se ponga buzo, que nos apoye porque la gente aquí está necesitando. No pido solo para mí, es para todo el pueblo”, concluyó Doña Norberta.
A la comunidad han acudido familiares de otras comunidades para apoyar en la apertura de camino, además se sumaron algunas brigadas del ayuntamiento de Huauchinango, por su parte organizaciones sociales como el Movimiento Antorchista acudieron a hacer entrega de víveres para las familias más afectadas.

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Cuando te identificas con una organización lo mencionas, soy habitante de dicha comunidad y jamás ví a esos changos. Los censos muy tardíos y muchos ya habían entregado documentos, los más allegados del alcalde local y líderes. La reapertura de comunicación de nuestras principales vías fue por apoyo del Estado y pobladores de la comunidad. La ayuda de víveres fue por gente generosa de diferentes ciudades, como Querétaro, CDMX, sacerdote de la región, @marina, Gobierno estatal y federal. Tal cual es. Y conteste que sin ningún afán de ningún color ni ideología.