En la Sierra Norte de Puebla ya se empiezan a sentir con fuerza las lluvias de este año. Como cada temporada, el paisaje se llena de verde, los ríos bajan con más fuerza y el aire huele a tierra mojada. Pero también, como ya sabemos quienes vivimos aquí, vienen con ellas los riesgos de deslaves, inundaciones y caminos bloqueados.