Concebida hace 75 años como un instrumento de la hegemonía estadounidense, la Alianza Atlántica sigue fiel a su propósito, afirmó la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova.
El 24 de marzo se conmemoraron los 25 años del inicio de los bombardeos de la OTAN, el bloque bélico que lidera Estados Unidos, contra Yugoslavia. Los ataques que se prolongaron 78 días y que se llevaron a cabo con municiones de uranio empobrecido dejaron más de 2 mil 500 civiles muertos, entre ellos 87 niños.
El secretario del Consejo de Seguridad ruso recalcó que los ejercicios militares del bloque cerca de las fronteras de Rusia “aumentan la tensión y desestabilizan la situación en el mundo”.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, mantuvo sus comentarios sobre el despliegue de tropas de la OTAN en Ucrania, diciendo que quería mantener una “ambigüedad estratégica” sobre la situación. Mientras tanto, otros líderes europeos emitieron declaraciones enfáticas descartando la posibilidad.
El ejército de Ucrania parece estar cada vez más pesimista en torno a una posible victoria sobre Rusia e incluso teme que la fuerzas de ese país puedan traspasar sus defensas en los próximos meses.
De confirmarse, este sería el segundo viaje del líder ucraniano a Europa Occidental desde el inicio de la operación militar especial de Rusia. El objetivo es obtener dinero de los miembros de la Unión Europea (UE), pese a que muchas de esas naciones actualmente padecen problemas económicos.