La semana pasada se reunieron de manera privada, sin prensa ni ningún otro miembro del personal, los mandatarios de Alemania y Estados Unidos, Olaf Scholz y Joseph Robinette Biden, respectivamente.
Ni el Gobierno de Biden ni el alemán han dado una explicación del extraordinario viaje. El secetismo de la reunión llama la atención porque es un formato de tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
Lo que Occidente presenta como “!el primer año” de guerra en Ucrania en realidad debería recordarse como el noveno año de ese conflicto, cuyo verdadero inicio tuvo lugar en febrero de 2014, con el golpe de Estado orquestado en la plaza Maidan por Estados Unidos y la OTAN.
Miles de italianos marcharon en la ciudad portuaria de Génova para denunciar las políticas belicistas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Los manifestantes llevaron pancartas y carteles en las que se podía leer, “No al terrorismo de la OTAN”, denunciado las políticas agresivas de la Organización del Tratado de la Alianza Norte (OTAN) y el apoyo brindado a Ucrania en su conflicto contra Rusia.
El martes 21 de febrero, el presidente de Rusia, Vladímir Putin pronunció un discurso ante la Asamblea Federal rusa que como se esperaba fue muy significativo. La mayoría de los medios informativos se centraron en su anuncio sobre la retirada del tratado START III.
Sin embargo, el presidente ruso dijo algo mucho más significativo, cuando se lee a través de la lente del derecho internacional, que debería ser considerado por Occidente.
Occidente ha mostrado un “desafiante desprecio” por las preocupaciones de Moscú, al seguir acercando la infraestructura militar de la OTAN a las fronteras rusas, declaró el miércoles el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, en una sesión especial de la Asamblea General.
Los ministros de Defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se reunieron en Bruselas, donde procedieron a la firma de una Convención que modifica los estatutos de ese bloque bélico.
Rusia suspende su participación en el Tratado START III (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas), declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su discurso anual ante la Asamblea Federal. El mandatario calificó de absurdos los llamamientos de la OTAN a que Rusia cumpla con el acuerdo.
“Me veo obligado a anunciar hoy que Rusia suspende su participación en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. Repito, no se retira del Tratado, no, suspende su participación”, señaló el jefe de Estado.
Este lunes, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reconoció que el conflicto en Ucrania está consumiendo una enorme cantidad de municiones y está agotando las reservas de los países que conforman la alianza militar intergubernamental.