El Gobierno ruso ha calificado en reiteradas ocasiones la iniciativa occidental como una “medida antimercado” que no sólo “puede complicar considerablemente la situación en los mercados energéticos mundiales”, sino que es inaceptable que el cliente o comprador imponga el precio del producto de lo que va a comprar porque no es el propietario de la mercancía que va a adquirir y advirtió que “no suministrará” petróleo a los países y compañías que se unan a la limitación de su precio.
La decisión del G7 de imponer el tope de precios para el petróleo ruso a 60 dólares por barril puede producir resultados que la mayoría de los países industrializados no esperan, aseveró Demostenes Floros, economista de energía del CER-Centro Europa Ricerche y profesor de la Universidad de Bolonia.
El jefe de Gobierno de Alemania, Olaf Scholz, inauguró la Conferencia Internacional sobre la Reconstrucción de Ucrania, en Berlín, con estas palabras: "lo que está en juego es nada menos que la creación de un nuevo Plan Marshall para el siglo XXI, una tarea generacional que debe comenzar ahora" e implicará el esfuerzo de la comunidad internacional.