Hace 60 años, los residentes de un barrio atravesado por un canal en la Ciudad de México llamado Xochimilco, podían sacar ajolotes, definidos como la salamandra que se asemeja a un pequeño dragón, del agua con las manos debido a su abundancia. Ahora es casi imposible encontrarlos en estado salvaje.
Tras meses de trabajo, Puebla capital cuenta con un nuevo pulmón gracias a la finalización de la primera etapa de la rehabilitación del Bosque del Ajolote, realizada por el Gobierno Municipal a fin de mejorar el medio ambiente y fortalecer la biodiversidad de la ciudad.