Gobiernos antorchistas, administraciones emanadas del pueblo trabajador

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Carmen Guevara

En su libro “De la esperanza a la decepción”, el secretario general del Movimiento Antorchista Nacional Aquiles Córdova Morán destacó que no es un triunfo de un buen gobierno y menos de mucho talento político el repartir dinero entre las familias humildes; es mucho más difícil que se atiendan problemas estructurales como el de la vivienda y los servicios básicos.

            Lo destaco porque en el contexto nacional de abandono de los pueblos respecto a la obra pública, el magro presupuesto, la desaparición del Ramo 23 y de programas que podían fortalecer el desarrollo del municipio, hay ayuntamientos que han trazado un camino diferente y que, a pesar de estas vicisitudes, no detienen su trabajo y avanzan bajo un proyecto de desarrollo encabezado por gobiernos emanados del pueblo trabajador.

            Son los gobiernos antorchistas de Tecomatlán, Huitzilan de Serdán, Ocoyucan, Santa Inés Ahuatempan, Ixcaquixtla, Atexcal, Cañada Morelos y Coyomeapan.

            Son gobiernos municipales que con mucho esfuerzo trabajan, no para regalar dinero del erario, sino para atender las necesidades más apremiantes de la población e influir más decididamente en el mejoramiento de las condiciones materiales. 

            En el marco de la presentación del segundo informe de gobierno, los ayuntamientos antorchistas dieron a conocer a los ciudadanos los avances y logros de la correcta administración de los recursos, sino de la labor de gestión que fortalece y contribuye a sumar beneficios para la población, todo, siempre de la mano del pueblo organizado y defendiendo el interés colectivo.

            Los resultados de este trabajo se reflejan en la realidad.

            En Tecomatlán la prioridad fue la inversión para garantizar obras y servicios en sus comunidades: el 82% de los recursos para atender el mejoramiento del servicio de agua potable, drenaje sanitario, alumbrado público y pavimentación. En Huitzilan de Serdán, 61 obras y acciones que fortalecen el desarrollo con una inversión de más de 138.1 millones de pesos. Ambos municipios, que son el resultado de un proyecto de continuidad, que gracias al trabajo y la lucha organizada, primero conquistaron la tranquilidad de su pueblo y después el desarrollo, para convertirlos en el faro de luz y progreso de los pueblos oprimidos.

            En Ocoyucan la continuidad también ha permitido seguir el proyecto de desarrollo, que este año se fortaleció con 33 obras y acciones, entre las que destaca la inversión en seguridad, con la adquisición de patrullas, capacitación de la policía, así como en la instalación de alumbrado público en zonas de mayor afluencia.

            Santa Inés Ahuatempan realizaron 31 obras y 14 acciones en beneficio de las familias más humildes. Destaca el impulso al campo con la instalación de la Escuela de Campo y el banco de semillas, así como la atención a servicios básicos como el agua potable, energía eléctrica, entre otras. En Cañada Morelos la administración invirtió en 15 obras de pavimentación, cuatro perforaciones de pozos, tres techados y varias acciones que han permitido mejorar la seguridad pública. En Ixcaquixtla se atendió una de las necesidades más apremiantes de la población: el servicio de agua potable, con la perforación de pozos; se construyeron tres canchas deportivas, se realizó la ampliación de la UBR y la gestión para convertirla en CRIT, entre otras; todas siempre en acuerdo con la población y gracias a la cercanía que mantiene para saber cuáles son las necesidades más apremiantes y darles prioridad.

            En Atexcal, a pesar del bajo presupuesto, la inversión en beneficio de la población en el segundo año de administración sumó 7.2 millones de pesos en obra pública, educación, apoyo a los grupos vulnerables, así como el impulso al turismo que busca impactar económicamente en las familias del municipio. Y en Coyomeapan, que se levanta del abandono con una inversión superior a los 150 millones de pesos, para atender la infraestructura de los servicios básicos, caminos, así como la seguridad.

            La importancia de contar con un gobierno de progreso, emanado del pueblo y que administre eficientemente los recursos, es que lejos de regalar dinero para mantenerse en el poder y utilizarlo como clientelismo político, buscan atender los problemas que aquejan al  pueblo, a través del trabajo organizado. Por eso, los gobiernos antorchistas se han convertido en modelos de desarrollo y ejemplos de buen gobierno. 

            Los resultados de estas administraciones son muestra de un proyecto exitoso que si lo replicamos en el país, trazará un nuevo camino y avanzará hacia un futuro más próspero de beneficio colectivo.