Masivas protestas en Francia son reprimidas

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Las manifestaciones se produjeron en París, Nantes, Saint-Étienne, Niza, Burdeos, Marsella, Lyon y Lille, entre otras ciudades, donde se acciones gubernamentales contra los participantes. La respuesta de los asistentes fue incendiar edificios administrativos y monumentos históricos.

Además, se presentaron violentos enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes durante la noche de este sábado en París y otras ciudades francesas después de que cientos de miles de personas marcharan contra el aumento desorbitado de los precios.

En la capital francesa, se produjeron varios incendios, decenas de comercios fueron saqueados y algunos monumentos resultaron vandalizados. En algunos barrios, se instalaron las barricadas. Las fuerzas del orden utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua contra manifestantes enmascarados, quienes arrojaron proyectiles y fuegos artificiales.

El alcalde del distrito centro de París, Ariel Weil, confesó a BMF haber “presenciado escenas de saqueo como nunca había visto durante los fines de semana” de las manifestaciones de los “chalecos amarillos”. “Los daños y los saqueos van a ser muy graves”, dijo.

Los manifestantes también marcharon hacia el Palacio del Elíseo, la sede de la Presidencia francesa, mientras la Policía antidisturbios mantenía la zona acordonada y protegida con barricadas.

Durante esta jornada, los disturbios también se produjeron en Nantes, Saint-Étienne, Niza y Burdeos, donde los manifestantes atacaron la residencia del prefecto. En Marsella, la segunda ciudad más grande del país, manifestantes irrumpieron en el ayuntamiento, derribaron un busto y destrozaron el mobiliario antes de ser desalojados por la Policía. En Lyon, jóvenes enmascarados incendiaron una oficina de turismo, mientras, en Lille, la multitud irrumpió en la alcaldía y vandalizó las instalaciones.

En Limoges, los manifestantes incendiaron el ayuntamiento, un edificio histórico construido en 1876. Pese a los esfuerzos de los bomberos por controlar el fuego, gran parte de la estructura se derrumbó horas después del inicio del incendio.

Los organizadores de las protestas afirmaron que participaron 800 mil personas, mientras que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dio una cifra de 550 mil, incluyendo 110 mil en París. Según el primer ministro Sébastien Lecornu, cerca de 1 mil 200 personas fueron detenidas en el marco de las protestas y más de 150 agentes de Policía resultaron heridos.

Los disturbios se intensificaron en Francia, donde varios vehículos fueron incendiados en las calles. Las llamas se propagaron entre automóviles estacionados, mientras aumentaba la tensión durante las manifestaciones.

Los disturbios generalizados se producen tras semanas de protestas estudiantiles y profundizan la incertidumbre política en Francia, que se prepara para las elecciones que se celebrarán dentro de seis meses para reemplazar al presidente Emmanuel Macron.

Las manifestaciones “amarillas y juveniles” fueron convocadas por el movimiento de los “chalecos amarillos”, que hace ocho años organizó protestas callejeras contra el Gobierno de Macron por el aumento previsto de los impuestos a los combustibles.

A su vez, el mandatario galo advirtió que quienes hayan cometido actos de vandalismo, atacado oficinas administrativas o comercios, o saqueado, incluso en los ayuntamientos, serán “procesados ​​y castigados”. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, también condenó la “violencia de extrema intensidad” registrada durante la jornada.