La Técnica 16 y la revolución educativa en Tecomatlán

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Aquiles Montaño Brito

Antorcha Campesina nació en Tecomatlán en 1974, luego de que un grupo de tecomatecos se rebelara ante los abusos de los caciques y decidiera que era momento de hacer justicia por la vía de la organización, la educación y la lucha de los trabajadores. Encabezados por el Maestro Aquiles Córdova Morán, varios estudiantes universitarios y un nutrido grupo de campesinos fundó a una organización que tenía un solo objetivo: luchar contra la pobreza en su pueblo. Esta acción marcó el inicio de un movimiento que se expandió a nivel nacional, que sumó a centenas de miles de trabajadores bajo sus ideales y que, por su penetración entre las masas, es una fuerza política decisiva en el México de hoy.

            A mediados del Siglo XX —dicen los que conocen la historia—, en un Tecomatlán refundido en la zona más pobre y árida de la Mixteca poblana la educación consistía tan solo en los primeros tres años de la escuela primaria y no había más. Para las necesidades de un México atrasado en su desarrollo como país capitalista, no era necesario que los campesinos supieran más que medio leer y medio contar. Fue Don Luis Córdova Reyes, un hombre sabio, autodidacta y conocedor de las ciencias naturales, sociales y del pensamiento, quien logró que la primaria completara los seis grados escolares. Mucho le deben los tecomatecos, antorchistas y no antorchistas, a ese gran hombre porque en el Tecomatlán de hoy —vanguardista, próspero, seguro y atractor de la juventud— mucho hay de su trabajo educativo, que fue constante.

            Pero la tarea no estaba aún terminada. Una vez que nace Antorcha Campesina, había que continuar el esfuerzo progresista de los hombres nobles como don Luis Córdova Reyes. Faltaba la secundaria. Y el pueblo organizado decidió lanzarse a la lucha e inició las gestiones ante el Gobierno estatal. Así, en octubre de 1976, iniciaron las actividades en la Escuela Secundaria del municipio. Todo el pueblo estaba contento porque ese logro representaría un cambio sustancial en la formación educativa de los jóvenes tecomatecos y, esto quizá no lo sabían, era el inicio de lo que hoy es Tecomatlán: un pueblo de 6 mil 800 habitantes, de los cuales cerca de 2 mil 300 son estudiantes, quienes cuentan con 33 escuelas de todos los niveles educativos (desde la ludoteca hasta un Instituto Tecnológico), para su educación. Esas escuelas son el factor fundamental para que —desde hace muchos años— miles de jóvenes de Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, la CDMX y de otros estados lleguen al municipio para estudiar la secundaria, el bachillerato o la carrera.

            La Secundaria de aquel entonces se convirtió en un agente de cambio para el pueblo cuando entró como directora la profesora Hersilia Córdova Morán, luego de que el primera director, Jesús Jaimes Peralta, se sumara al bando de los caciques del municipio. El pueblo unido logró quitarlo. Luego mandarón a David Vázquez Tirado y a otros dos directores más. La profesora Hersilia Córdova dije hace poco en una entrevista con la televisora STV de Atlixco: “El municipio de Tecomatlán era un municipio carente de todos los servicios, desde comunicación hasta de una estructura que le permitiera tener empleos que a su vez le permitiera mejorar sus condiciones de vida a los habitantes. Entonces, la lucha en Tecomatlán se da por cambiar al gobierno municipal. Se plantean los tecomatecos, dirigidos y organizados por el Maestro Aquiles Córdova Morán, entrarle a la lucha por la presidencia municipal, a la lucha por el poder político con el presidente Ramiro Hernández Merino. Se empezó a desarrollar todo un plan de mejoras, de superación de los problemas de atraso y marginación que tenía Tecomatlán. Y el primer aspecto que se abordó fue el educativo. Ya teníamos primaria completa producto del esfuerzo del profesor Luis Córdova Reyes. No había desde Tehuitzingo, Acatlán, Tulcingo de Valle, el servicio de la escuela secundaria. Tecomatlán descolla fundando la primera Escuela Secundaria Técnica, que resultó toda una proeza, porque los enemigos se mostraron molestos. Llegó la Secundaria Técnica producto de la organización del pueblo tecomateco”.

            Así que, en este mes, la Escuela Secundaria Técnica No. 16 cumple 50 años de su fundación. Para el cumplimiento de sus actividades diarias cuenta con 27 trabajadores: cuatro de personal administrativo, 20 docentes y tres de servicios asistenciales. La escuela nos dice que, actualmente, tiene una matrícula de 305 alumnos y un internado en el que habitan 125 estudiantes, mismo que tiene un comedor estudiantil. La escuela cuenta con 10 salones para las clases de los jóvenes, una sala de cómputo, una biblioteca con decenas de libros y un laboratorio de ciencias; además, tiene zonas para las impartir las tecnologías de Agricultura, Pecuarias y Taller de Conservación e Industrialización de Alimentos Agrícolas. Todos los alumnos tienen clubes culturales de danza, música, declamación, teatro y pintura; así como clubes deportivos de futbol, basquetbol, voleibol, banda de guerra y ajedrez. Algo muy importante, que es un acto de total rebeldía contra toda la educación que nos impone el sistema económico, es que a todos los alumnos se les atiende en 10 círculos de lectura los días jueves a las 4:30 de la tarde. Además, la inmensa mayoría de los jóvenes pertenecen a la Federación Nacional de Estudiantes Revolucioarios “Rafael Ramírez”, que es quien encabeza muchas de las gestiones para lograr mejoras concretas para la institutución.

La Técnica 16 revolucionó a Tecomatlán. Fue parte de un proceso de transformación de la “Atenas de la Mixteca” y ahora estamos festejando sus primeros 50 años de vida formando a jóvenes preparados académica, cultural, deportiva y políticamente. Y eso es culpa del Movimiento Antorchista y la tarea de combatir a la pobreza que se impuso hace muchos años. Despúes se luchó por el CBTa 110 y por el ITT, así como por las escuelas en las dos juntas auxiliares y los pueblos.

Tecomatlán se convirtió en un pueblo de juventudes, mismas que llegan a las escuelas a estudiar. Es atractivo porque además tiene casa de la cultura, unidad deportiva completa, albercas, auditorio, una gran teatro comparable a los de las ciudades más avanzadas del primer mundo, así como un ambiente de seguridad porque no hay centros de vicio en el municipio. Ante la llegada de la juventud, se luchó por la Villa Estudiantil con capacidad para albergar, dar de comer y cuidar a 750 jóvenes. Además, las escuelas tienen sus propias casas del estudiante.

Las escuelas antorchistas forman jóvenes que superen el sentimiento de inferioridad, metido hasta la médula por varios siglos de dominación política, social y económica. Además de buenos estudiantes, nos esforzamos por formar bailarines, actores, músicos, declamadores, oradores y deportistas, hombres que escalen las cumbres de la ciencia y de la técnica, que tanta falta le hacen al país. A los jóvenes les insistimos en la idea que se están educando gracias al sacrificio de campesinos y obreros que trabajan todos los días y que pagan sus impuestos, porque el dinero para pagar la educación pública no sale del bolsillo del gobierno, sino de las manos callosas del pueblo, del sudor de los campesinos y de los obreros que todos los días trabajan.

Los estudiantes de Teco saben trabajar manualmente y se sienten orgullosos de ello, por eso nunca renegarán del origen humilde de sus padres. Estamos formando al hombre nuevo que nuestro país reclama para combatir en serio a la pobreza.

Cada día se acerca la hora en que el pueblo ajuste cuentas pendientes con quienes lo han explotado durante siglos, la hora en que el pueblo se levante a reclamar lo que es suyo. Para hacer realidad el cambio estamos construyendo un movimiento de masas gigante que, en unos años, tomará el poder de México para hacer los cambios económicos necesarios en beneficio de los trabajadores. Y los jóvenes deben formar parte activa de este movimiento e ir a la vanguardia de la lucha social. Antorcha necesita más juventud y sangre nueva para cargar la bandera de los pobres.