La brecha entre el talento estudiantil y la falta de condiciones materiales

0
65

Zacapoaxtla, Puebla. Con el propósito de evaluar el estado actual de las instalaciones y dar pronta respuesta a las demandas históricas de infraestructura, autoridades del ayuntamiento del municipio realizaron un recorrido por el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) No. 168, en coordinación con los líderes del Movimiento Antorchista.

Ya que, a lo largo de más de 46 años de labor académica, esta institución se ha consolidado como un ejemplo de desarrollo educativo, indispensable en la Sierra Nororiental de Puebla. Debido a que en sus aulas se forman a jóvenes técnicos agropecuarios e informáticos provenientes de diversos municipios de la región e incluso de entidades vecinas. Este alcance social se sostiene, en gran medida, gracias a su albergue estudiantil —en modalidades femenil y varonil—, el cual provee de hospedaje y alimentación a estudiantes de escasos recursos que buscan culminar su bachillerato.

Por lo que el modelo pedagógico del plantel no se limita a la instrucción técnica, sino que también incorpora una formación integral a través de talleres de artes plásticas, danza, poesía, música y banda de guerra. Siendo esta disciplina cultural, cívica y deportiva lo que le ha otorgado a la institución un amplio reconocimiento en cada encuentro, competencia y demostración a nivel estatal y nacional.

No obstante, el desarrollo pleno de las capacidades creativas de los estudiantes enfrenta una limitante estructural: la carencia de insumos y espacios adecuados. Para que una formación multidisciplinaria sea efectiva, se requiere dotar a las escuelas de laboratorios equipados, espacios deportivos, auditorios, salas de cómputo y material didáctico. Sin estas condiciones materiales, la educación pública queda rezagada, profundizando las brechas de desigualdad y marginación que afectan a las comunidades rurales.

Esta precariedad en el sistema educativo repercute directamente en la continuidad de los estudios universitarios por lo que se replica nuevamente la problemática. Para la juventud serrana, migrar en busca de educación superior implica asumir gastos severos de transporte, alimentación y, sobre todo, vivienda. Y Ante horarios escolares de tiempo completo que impiden acceder a un empleo formal, el costo del alojamiento se convierte en una de las principales barreras que fuerzan la deserción académica.

En este contexto, el albergue estudiantil del CBTA 168 constituye un pilar fundamental para que decenas de jóvenes puedan dar continuidad a sus proyectos formativos. Sin embargo, pese al impacto social que representa este espacio, el internado opera actualmente sin un programa presupuestal directo o subsidio suficiente por parte de los gobiernos municipal y estatal. Ante ello, la comunidad escolar y el comité estudiantil enfatizaron que la inversión en infraestructura educativa y en el sostenimiento de esta residencia no es un lujo, sino una condición urgente para garantizar el derecho a una educación digna y transformar la realidad social de la región.