Pekín advierte que la “presión extrema” de Washington no resuelve el conflicto, sino que desestabiliza el orden financiero mundial y vulnera los derechos legítimos de terceros países.
El Gobierno de China rechaza categóricamente las recientes amenazas de Estados Unidos sobre la imposición de castigos económicos a los países que mantengan relaciones comerciales con Irán. El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, subrayó que la cooperación entre su país y la nación persa se enmarca estrictamente dentro del derecho internacional y no debe ser objeto de interferencias ni perturbaciones.
“China sigue de cerca los acontecimientos pertinentes y adoptará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses”, advirtió.
Además, enfatizó que el gigante asiático se opone firmemente a las sanciones unilaterales que carecen de la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
Asimismo, el vocero denunció que la estrategia de guerra económica y “presión extrema” impulsada por Washington no soluciona los problemas, sino que intensifica los conflictos, provoca el desbordamiento de riesgos y perturba el orden financiero global, perjudicando los derechos legítimos de terceros países.
La reacción de Pekín responde a las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que nadie, ni siquiera China, podrá escapar de las sanciones que planean imponer a quienes busquen ayudar a Irán.
“Queremos dejar claro hoy que nadie está por encima del alcance de las sanciones de Estados Unidos. Si facilitan transacciones y forman parte del ecosistema que convierte el petróleo iraní en dinero y en represión, serán objetivo”, declaró en referencia a las entidades bancarias chinas que habrían facilitado transacciones con la nación persa en determinadas operaciones comerciales.
Las declaraciones de Bessent se produjeron tras el anuncio, la misma jornada, de la nueva estrategia de presión económica contra Irán: la Operación “Paria Económico”, calificada por el funcionario estadounidense como “la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario”.
Esta nueva iniciativa de Washington busca iniciar un “Día D” económico orientado a aislar totalmente a Teherán atacando sectores clave de su economía, como la tecnología, el oro, los activos digitales y el transporte marítimo.
Este 19 de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que emprenderá contra Irán “la operación económica más devastadora que se haya llevado a cabo jamás contra ningún país”.
En respuesta, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó el llamado “Día D económico” como una maniobra para desviar la atención de la crisis que, según afirmó, atraviesa Estados Unidos, marcada por una deuda sin precedentes y el aumento de los costos de los intereses.
Pekín, por su parte, rechazó rotundamente la presión de Washington y se negó a participar en la estrategia estadounidense diseñada para “aplastar” económicamente a Teherán.
