Juventud y noticias

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El informe “Comprender a las audiencias de noticias jóvenes en un momento de rápido cambio”, del Instituto Reuters para el estudio del periodismo, expone que los jóvenes de entre 18 y 24 años consumen noticias principalmente a través de redes sociales, ahora confían más en creadores individuales que en medios tradicionales y solo un 35% se declara realmente interesado en la información pública. 

Además, alrededor del 42% dice evitar las noticias porque las percibe como irrelevantes o difíciles de entender. Habla de una generación que sí consume información, pero de manera fragmentada, incidental y muchas veces superficial. En el caso mexicano, esto se agrava por un sistema educativo que históricamente ha tenido dificultades para formar pensamiento crítico, comprensión profunda y una relación activa con la realidad pública.

El contraste con otros países es evidente, pues mientras en distintas regiones del mundo (como China y Rusia), los gobiernos apuestan por fortalecer la educación, la ciencia, el arte y el deporte como ejes de desarrollo, generando juventudes capaces de innovar, investigar y aportar tecnología, en México la formación de los jóvenes sigue enfrentando rezagos estructurales. No es casualidad que en otros contextos las nuevas generaciones estén más involucradas en procesos científicos o tecnológicos, mientras aquí una parte importante queda atrapada en dinámicas de consumo digital que no necesariamente se traducen en desarrollo intelectual o participación social activa.

Al mismo tiempo, el fenómeno no es exclusivo de México. A nivel global, la juventud se está desplazando hacia una vida cada vez más mediada por lo digital: información breve, audiovisual, inmediata y muchas veces efímera. La diferencia está en cómo cada país acompaña ese proceso. Donde hay políticas públicas que canalizan ese consumo hacia la educación, la innovación y la cultura, la digitalización se convierte en herramienta de desarrollo. Donde no, corre el riesgo de convertirse en una distracción permanente. Y ahí es donde se define, en gran medida, el tipo de sociedad que se está construyendo hacia el futuro.