Los proyectos gubernamentales

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Al gobierno estatal le urge algo más que anunciar grandes proyectos: necesita explicarlos, dialogarlos y hacerlos comprensibles para la ciudadanía si realmente pretende que estos se concreten sin conflicto social. Obras como el cablebús, el polo de economía circular en San José Chiapa o el centro deportivo en la zona de la Malinche han sido presentadas como apuestas estratégicas, pero con muy poca socialización pública, lo que ha generado más dudas que certezas entre vecinos, especialistas y sectores sociales que buscan información clara sobre su viabilidad e impacto real.

El problema no parece ser necesariamente la idea de impulsar movilidad sustentable, turismo ecológico o infraestructura moderna, sino la falta de transparencia sobre estudios técnicos, permisos, impacto ambiental y compatibilidad urbana. La reserva de información, la ausencia de consultas amplias y las intervenciones en áreas verdes han alimentado la percepción de opacidad, sobre todo cuando urbanistas, académicos y ciudadanos cuestionan que algunas estaciones se planteen en parques o zonas donde la normativa urbana establece restricciones claras.

En este contexto, la pregunta no es menor: ¿qué estrategia tiene el gobierno para informar, escuchar y construir consenso social en torno a sus proyectos emblemáticos? Porque sin información abierta, sin participación ciudadana y sin respeto pleno a los planes de desarrollo urbano y ambiental, cualquier obra —por ambiciosa que sea— corre el riesgo de perder legitimidad pública antes incluso de ser terminada. Y en una coyuntura donde la confianza institucional ya enfrenta desgaste, comunicar bien, rendir cuentas y actuar con transparencia no es opcional, es indispensable.