Angelópolis, diseñada para el automóvil: el peatón sigue fuera del centro

0
72

Silvanna Mortera

Aunque el discurso oficial insiste en la movilidad segura y la prioridad peatonal, zonas como Angelópolis muestran una realidad distinta. De acuerdo con una investigación de la Universidad Iberoamericana Puebla, caminar en este sector de la ciudad continúa siendo una experiencia riesgosa y secundaria frente al dominio del automóvil.

El reportaje “En Puebla no hay camino para el caminante”, elaborado por Ximena Ayala Juárez, documenta cómo la infraestructura urbana de la capital poblana sigue representando un obstáculo cotidiano para quienes se desplazan a pie, incluso en áreas que concentran inversión, desarrollo inmobiliario y crecimiento económico.

Angelópolis aparece como uno de los ejemplos más claros de esta contradicción. A pesar de su imagen de modernidad, sus calles obligan a los peatones a transitar por banquetas estrechas, acelerar el paso en avenidas de alta velocidad y esquivar constantemente a los vehículos. Caminar, más que un derecho urbano, se vuelve una actividad marginal dentro de un diseño pensado para recorrer largas distancias en automóvil.

Para Jorge Antonio Leal Rodríguez, exintegrante del Consejo Ciudadano de Movilidad, el problema es estructural. Angelópolis —explica— responde a un modelo urbano excluyente, donde las decisiones parten de cómo mover autos y no de cómo garantizar accesibilidad y seguridad para la población que se desplaza a pie.

Durante los últimos 15 años, el crecimiento del sector se ha articulado en torno a torres corporativas, centros comerciales, fraccionamientos cerrados y vialidades amplias. Este patrón ha reforzado una lógica de ciudad fragmentada, en la que el peatón queda relegado frente a la promesa de fluidez vehicular.

En el mismo reporte se enumeran algunas de las acciones impulsadas por las autoridades estatales para mejorar la movilidad urbana. Entre ellas se encuentra el programa Semáforos al 100, enfocado en modernizar cruces con altos índices de siniestralidad; el proyecto del Viaducto Atlixcáyotl, que contempla distribuidores viales y pasos inferiores; así como el despliegue de Agentes de Proximidad Vial por parte de la Secretaría de Movilidad y Transporte.

Sin embargo, la investigación advierte que, mientras el enfoque siga privilegiando la circulación vehicular, la ciudad continuará reproduciendo un modelo donde caminar es una actividad tolerada, pero no prioritaria.