Por Jorge Gutiérrez
Un tren de alta velocidad sufrió un trágico accidente en España que dejó un saldo provisional de 40 personas fallecidas, 37 desaparecidas presuntamente atrapadas entre los restos de los vagones, y 121 personas heridas, de las cuales 41 permanecen hospitalizadas en estado crítico, lo que ha desatado una investigación urgente para esclarecer las causas del siniestro y atender a las víctimas.
Las primeras indagatorias apuntan a una posible rotura en la soldadura de la vía férrea, lo que indicaría una falla en la infraestructura y no un error humano ni un desperfecto del tren perteneciente a la empresa italiana Iryo, versión que ha cobrado fuerza luego de que se detectara una fractura en el kilómetro 318,7 a la altura de Adamuz en Córdoba, además de reportes previos de vibraciones irregulares en ese tramo denunciadas por maquinistas.
Autoridades españolas reconocieron que la cifra de víctimas mortales podría aumentar y expresaron su preocupación por el impacto del accidente en la confianza de los usuarios de este sistema de transporte utilizado cada año por más de 40 millones de personas, que conecta ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Zaragoza, Santiago de Compostela y Valladolid, mientras el ministro de Transportes señaló que el siniestro ocurrió en una recta con vías casi nuevas y que el tren había sido revisado días antes.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios continúa recabando información y realizará análisis de laboratorio para evitar conclusiones prematuras, en tanto los testimonios de pasajeros describen escenas de caos, desinformación y pánico, recordando tragedias ferroviarias previas como la de Angrois en 2013 o Vacarisses en 2018, que permanecen en la memoria colectiva de España.
