Silvanna Mortera
Mientras que a nivel nacional se presume una reducción en la violencia homicida, en Puebla la realidad es distinta: de enero a septiembre de 2025 el estado acumuló 1,382 homicidios, lo que anticipa un cierre de año similar o incluso superior al de 2024, cuando se contabilizaron 1,835 asesinatos, de acuerdo con el informe La Guerra en Números de TResearch.
Aunque en 2024 las cifras habían mostrado un ligero descenso en comparación con años previos, en 2025 los números volvieron a crecer. Puebla pasó de 1,995 homicidios en 2022, a 1,985 en 2023, y 1,835 en 2024. Sin embargo, el acumulado de este año revela que la violencia no se ha contenido y que las políticas de seguridad estatales no están dando resultados.
El informe coloca a Puebla dentro del grupo de entidades con más de mil homicidios al año, junto a Guanajuato, Estado de México, Chihuahua y Veracruz. Aunque no encabeza la lista, la magnitud de las cifras resulta preocupante en una entidad donde la tasa por cada 100 mil habitantes se mantiene como una de las más altas del centro del país.
A pesar de que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta una baja general del 23% en los homicidios a nivel nacional, este efecto no se refleja en Puebla. El repunte confirma que la violencia homicida en la entidad es un problema estructural ligado a la impunidad y a la falta de contención del crimen organizado.
Mientras el gobierno estatal asegura que la incidencia delictiva presenta una “clara tendencia a la baja”, los números demuestran lo contrario. En promedio, Puebla registró en lo que va de 2025 más de 5 asesinatos al día, una realidad que contrasta con el discurso oficial de seguridad.

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