¿Recuerda aquel famoso corrector Liquid Paper?

0
278

En una cálida noche de Texas de 1956, Bette Nesmith, más tarde conocida como Bette Nesmith Graham, estaba sentada en un garaje rodeada de baldes de témpera o pintura de agua blanca, frascos de esmalte de uñas vacíos y etiquetas hechas a mano. En ese momento no lo sabía, pero estaba al borde de algo mágico.

El producto que finalmente crearía, el Liquid Paper, un corrector blanco que se usaba para ocultar errores tipográficos escritos a mano, en máquina de escribir o impresos, se convertiría en uno de los artículos de oficina más populares y duraderos del mundo.

Graham no era química ni ingeniera. Era una madre soltera de Texas que tuvo una idea brillante mientras trabajaba de secretaria de 9 a 5. También era genio del marketing de productos en ciernes pues a lo largo de varias décadas, identificó una necesidad en el mercado, hizo crecer su negocio de manera orgánica, evitó la competencia y se abrió camino hasta una salida de 47.5 millones de dólares, unos 173 millones de dólares en dinero de hoy.

Y todo esto lo hizo durante una época en la que se desalentaba a las mujeres a emprender negocios. De acuerdo al portal The Hustle, a los 17 años abandonó la escuela secundaria, se casó con un soldado llamado Warren Nesmith y tuvo un bebé. Cuando su marido regresó a casa después de la Segunda Guerra Mundial, la pareja se divorció y Graham tuvo que criar sola a su hijo.

Para llegar a fin de mes, encontró trabajo como secretaria en Texas Bank and Trust, donde ganaba 300 dólares al mes, unos 36 mil dólares al año en el dinero de hoy. Aunque Graham no era una gran mecanógrafa, con el tiempo ascendió al puesto de secretaria ejecutiva, que en aquel momento era el puesto más alto disponible para las empleadas del banco.

En ese momento, IBM acababa de sacar al mercado una nueva línea de máquinas de escribir eléctricas que eran más rápidas que los modelos anteriores y utilizaban cintas de película de carbono.

Pero, como Graham pronto descubrió, el invento tenía varias desventajas pues el teclado sensible se prestaba a más errores tipográficos; las cintas de carbono hacían que estos errores fueran imposibles de borrar sin dejar manchas por todo el papel y encontró una forma de corregir sus numerosos errores tipográficos. Se le ocurrió una idea pues había tenido un trabajo pintando escaparates en el banco. “Un artista nunca corrige borrando, siempre pinta sobre el error”, recordó más tarde.

“Así que decidí utilizar lo que utilizan los artistas. Un día después del trabajo, fue a la biblioteca y buscó una receta para témpera, una pintura a base de agua muy antigua.

Preparó un líquido de color blanco en su licuadora de cocina, lo vertió en una botella de esmalte de uñas vacía y comenzó a usarlo encubiertamente en el trabajo para cubrir errores tipográficos en los documentos. A pesar de sus mejores esfuerzos por mantener la mezcla en secreto, pronto se corrió la voz y sus compañeras secretarias quisieron participar en la acción.

En 1957, Graham vendía 100 botellas por mes a sus colegas. Para satisfacer la demanda, convirtió su garaje en una miniplanta de empaquetado, pagando a su hijo y a sus amigos 1 dólar por hora para llenar las pequeñas botellas de vidrio y colocar etiquetas escritas a mano. Llamó a su producto Mistake Out.

Empezaron las entrevistas con revistas y aumentaron los pedidos. En 1958, Graham cambió el nombre de su producto a Liquid Paper y solicitó una patente. En los años siguientes, buscó la ayuda de varios profesionales de la industria, incluido un químico de polímeros llamado Bill Mallow, y perfeccionó aún más su producto para un mercado masivo.

A medida que el producto se hizo popular, Graham trasladó la operación de su garaje a un remolque en un edificio de oficinas. Contrató a un equipo de empleados para que la ayudaran con el marketing, la producción y la logística.

El negocio creció, en 1967 registró su primer millón de dólares en ventas, unos 8 millones de dólares en la actualidad. Luego se automatizó en 1975 y produjo 25 millones de botellas al año. En 1979, cuando su salud se había deteriorado, vendió Liquid Paper a Gillette por 47.5 millones de dólares, 173 millones de dólares actuales, más las regalías por cada botella vendida durante las dos décadas siguientes.

Seis meses después, a los 56 años, sufrió un derrame cerebral y murió. Su hijo, Michael, quien por casualidad, alcanzó la fama como miembro del grupo pop de los años 60, The Monkees, siguió defendiendo el legado de su difunta madre, apareciendo en anuncios de sus productos hasta la década de los 90.

Siguió recibiendo regalías de Liquid Paper del acuerdo que había logrado su madre y las utilizó para lanzar la empresa de vídeos musicales PopClips, predecesora de MTV. Durante su exitosa carrera, Graham también estableció dos fundaciones filantrópicas, una que apoyaba a las mujeres en las artes y otra que ofrecía asistencia a mujeres desfavorecidas.

Hoy día, Liquid Paper todavía está en producción y es propiedad de Newell Brands, un conglomerado que posee Rubbermaid, Sharpie y el pegamento Elmer’s.

[email protected]

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí