La educación antorchista: 50 años transformando a Tecomatlán y a la juventud

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Enrique Pluma

A 50 años de la fundación de la Escuela Secundaria Técnica No. 16 de Tecomatlán, Puebla, es necesario hacer una pausa y reflexionar sobre el verdadero significado de este acontecimiento. No estamos ante un simple festejo académico ni ante la suma de décadas en el calendario. Lo que hoy celebramos es la prueba clara y contundente de que, cuando el pueblo trabajador se organiza, lucha y toma en sus manos la tarea de educar a sus hijos, es capaz de construir una realidad totalmente distinta, llena de progreso, dignidad y esperanza.

Para entender la dimensión de esta obra, debemos recordar cómo nació. Hace más de cinco décadas, la Mixteca poblana era una región sumida en el olvido, en la marginación y en el atraso. Los hijos de los campesinos y de los obreros no tenían acceso a una educación digna; el destino marcado para ellos era la ignorancia o la emigración. Fue en ese contexto difícil donde el ingeniero Aquiles Córdova Morán, fundador y líder del Movimiento Antorchista Nacional;  junto con un grupo de hombres y mujeres visionarios, comprendió que no se podía liberar al pueblo sin antes educarlo.

Así, tras la creación del Movimiento Antorchista en 1974, la prioridad inmediata fue la educación. En octubre de 1976, gracias a la unión, el esfuerzo y la gestión constante de la gente humilde de Tecomatlán, abrió sus puertas la Secundaria Técnica No. 16. Aquel sueño, que para muchos parecía imposible, comenzó a dar sus primeros frutos en medio de carencias, pero con una convicción inquebrantable: formar hombres y mujeres nuevos, capaces de comprender su realidad y de luchar por transformarla.

A lo largo de medio siglo, esta institución ha demostrado que el modelo educativo impulsado por el Movimiento Antorchista no tiene comparación. Mientras el sistema educativo oficial se conforma con impartir clases rutinarias y superficiales, en Tecomatlán se aplica un proyecto de tiempo completo que atiende de manera integral todas las necesidades del estudiante. Como lo señala Sabino Venancio López Espinosa, quien ha dedicado 47 años de su vida a esta noble labor, no se trata solo de enseñar materias tradicionales, sino de brindar una preparación completa que aleje a los jóvenes de las garras del vicio, la delincuencia y la desesperanza.

En la Secundaria Técnica No. 16, el estudio académico se combina estrechamente con la práctica laboral, la disciplina, el deporte y las artes. Los hijos de los campesinos y de las familias más humildes aprenden a cultivar la tierra, practican disciplinas deportivas y desarrollan su talento en clubes culturales de danza, música y teatro. Testimonios como el de la ingeniera Akebia Yinseng Anatolio Jiménez, egresada de esta secundaria y hoy madre de familia, confirman que esta formación marca la vida para siempre. No solo se forman profesionistas preparados para la universidad, sino seres humanos con sensibilidad social, disciplina y amor por su pueblo.

El impacto político de esta gran obra es innegable. Tecomatlán no es un caso fortuito; es el modelo de nación que el Movimiento Antorchista propone para todo México. Es la prueba viva de que, cuando el gasto público se aplica correctamente y la organización popular dirige los destinos de un municipio, se pueden construir escuelas de excelencia, hospitales, unidades deportivas y centros culturales para las mayorías trabajadoras.

Hoy, ante los discursos demagógicos que prometen cambios sin organizar al pueblo y sin transformar de fondo la educación, la Secundaria Técnica No. 16 se alza como un faro de luz. El trabajo estudiantil de Antorcha sigue firme en su compromiso de respaldar a la juventud de escasos recursos para que pueda formarse como una generación crítica, analítica y verdaderamente comprometida con las causas del pueblo.

Felicitamos calurosamente a los maestros, alumnos, exalumnos y padres de familia que han formado parte de estos primeros 50 años de historia. La lucha no ha terminado, pero el camino trazado en Tecomatlán nos demuestra que la educación organizada y politizada es la trinchera más poderosa para construir un México más justo, próspero y equitativo para todos. ¡Que viva la Escuela Secundaria Técnica No. 16! ¡Que viva el Movimiento Antorchista Nacional!