Más allá de las fronteras y el idioma

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José Meléndez Guerrero

Martes 6 de octubre de 2026 es la fecha que marca el fin de nuestra gran aventura en tierras lejanas, donde los Grupos Culturales Nacionales del Movimiento Antorchista llevamos el arte y la cultura de nuestro bello país hasta Argentina. Ahí, no sólo nos dedicamos a bailar para entretener a un público cualquiera, sino que tuvimos la suerte de llegar a lugares alejados de las grandes urbes, a pueblos donde la gente nos recibió con gran calidez y cariño, donde nunca nos faltó nada y todo lo que nos dieron fue de corazón, en donde tuvimos la fortuna de presentarnos en escuelas públicas y privadas, ante los niños y sus maestros; también nos presentamos en parques, en los centros de las comunidades, incluso en las calles, en donde la gente común, nuestra gente, la gente del pueblo, pudo apreciar el arte que nosotros hacemos y que hace grande al Movimiento Antorchista.

Mucha de la gente que nos vio nos contó que en su país se está perdiendo la cultura, que hay muy poco o nulo apoyo para los artistas, que los niños ya no se preocupan por bailar, o que incluso los pequeños que hacen arte son objeto de burla. Qué lástima que ahí no halla algo como lo que nosotros tenemos: una organización que realmente se preocupe por la cultura. Cuántos de nosotros como bailarines no empezamos bailando en primarias, secundarias o preparatorias, donde está presente el Movimiento Antorchista, y su principal objetivo es que los jóvenes no caigan en los vicios, porque a quienes dirigen a esta sociedad muy poco les importa la juventud.

Todos nosotros somos esos pocos que, siendo hijos de campesinos trabajadores, pudimos llegar a practicar la danza a la que le dedicamos nuestra vida; cuántas personas en el camino no se burlaron, nos insultaron o nos dijeron un simple “y qué vas a hacer, te vas a morir de hambre”. Pues ahora, gracias a que no dejamos nuestros sueños de lado, el Movimiento Antorchista nos dio la oportunidad de llevar el arte que tanto queremos a otro país y aquí nos da la oportunidad de formarnos como profesionales en esto que tanto amamos.

Y así como en Argentina hay problemas con el arte, con su economía, con su gobierno, también los hay con nuestros hermanos colombianos y también los tienen nuestros hermanos brasileños. Qué grandioso es que esto de la danza nos hermane a todos más allá de las fronteras y los idiomas. Qué increíble sería que todos juntos, bajo un mismo ideal, nos uniéramos para hacer de este país, de este continente y de este mundo que es nuestro, un mejor lugar para todos, donde los problemas que hoy nos aquejan a nosotros y a nuestros hermanos desaparezcan y así podamos vivir todos dignamente, felices y en paz con todos, sin guerras, sin genocidios, sin todos esos problemas que tenemos hoy en esta sociedad tan deportable y deficiente que cada día se cae a pedazos.