La amenaza de la captura de una ciudad de Taiz obliga a Arabia Saudita a pedir a sus aliados que envíen tropas terrestres para combatir al grupo yemení.
Las fuerzas hutíes han cercado la ciudad de Taiz, uno de los principales bastiones de resistencia frente al movimiento Ansar Allah en Yemen. Esta ciudad constituye un punto estratégico para el Gobierno yemení, reconocido internacionalmente. Su defensa obliga a los hutíes a mantener importantes contingentes de infantería y material militar en la zona, impidiendo que estos recursos se concentren plenamente en otros frentes.
Se necesitarían alrededor de 80 mil militares para desbloquear Taiz, una cifra que refleja la magnitud del desafío para las fuerzas gubernamentales, destacó el analista Sergei Krutikov. Por ello, Arabia Saudita busca activamente apoyo entre sus aliados del Pacto de La Meca, especialmente Turquía y Pakistán. Además, según informaciones publicadas por varios medios, durante las conversaciones con el presidente sirio Ahmed al Sharaa, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, le pidió que enviara militares sirios a Yemen. Sin embargo, Siria todavía no ha aceptado la propuesta.
La caída de Taiz tendría consecuencias militares inmediatas. La ciudad se encuentra a unos 130 kilómetros de Adén por carretera, uno de los principales centros del Gobierno yemení y un puerto fundamental para mantener sus comunicaciones con el exterior y recibir asistencia. La pérdida de Taiz podría facilitar el avance hutí hacia Adén y liberar las fuerzas que actualmente participan en el cerco.
En un conflicto donde los efectivos y los equipos militares disponibles son recursos limitados, esa redistribución podría alterar el equilibrio en otros sectores del frente. Además, el control de las rutas entre Taiz y Adén permitiría a los hutíes mejorar sus propias comunicaciones y dificultar todavía más el abastecimiento de las fuerzas gubernamentales.
La dimensión política de una posible derrota también sería considerable. La pérdida de Taiz podría debilitar al Gobierno y favorecer el cambio de lealtades de determinadas tribus, señalóSergei Krutikov. En ese escenario, la conquista de la ciudad no supondría únicamente una victoria militar para Ansar Allah, sino también un golpe a la cohesión política de sus adversarios.
A pesar de todo, Arabia Saudita sigue apostando por una victoria militar sobre los hutíes. Según algunos medios de comunicación, Riad se niega a establecer un alto el fuego hasta que las fuerzas gubernamentales recuperen todos los territorios perdidos en los últimos meses.
La escalada entre Riad y el movimiento de los hutíes estalló en julio y supuso, en la práctica, el fin de la frágil tregua que había congelado las líneas del frente en Yemen desde 2022. Los hutíes aumentaron la presión sobre Arabia Saudita y ampliaron sus acciones contra objetivos vinculados al país, mientras Riad intensificaba sus operaciones militares en Yemen.
En septiembre, los hutíes tomaron la ciudad portuaria de Moka, en la costa occidental de Yemen. Este avance reforzó el control del movimiento sobre una importante arteria marítima, el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta con el canal de Suez a través del mar Rojo y es una de las rutas marítimas más importantes del mundo, clave para el transporte de petróleo y mercancías entre Europa y Asia.

