Ahora también tienen que pagar por trabajar

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Los trabajadores comunitarios de los 16 almacenes de Alimentación para el Bienestar en Puebla ya se fueron a paro por desabasto de maíz y productos básicos, retrasos de hasta dos meses en sus viáticos y falta de equipo para trabajar. Ahora, además, fueron informados de que este año tampoco recibirán pantalones, camisas, botas, cascos, lentes y cinturones de seguridad. 

Y comprarlo por cuenta propia no es cualquier gasto. Tomando precios económicos disponibles en internet, un pantalón industrial ronda los 269 pesos; una camisola, 298; unas botas de seguridad, 745; un casco, 69; lentes, 41, y una faja o cinturón para trabajo de almacén, alrededor de 194 pesos. Un solo juego cuesta aproximadamente mil 616 pesos; si el trabajador necesita apenas dos pantalones y dos camisas, el desembolso sube a 2 mil 183 pesos. 

El dato pega todavía más después de conocer la ENG 2025: un hogar poblano gasta en promedio 2 mil 927 pesos trimestrales en vestido y calzado. Es decir, ese uniforme básico equivaldría a casi 75 por ciento de todo lo que una familia promedio destina durante tres meses a ese rubro, en un estado donde 53.7 por ciento del gasto monetario ya se va solamente en comida y transporte.

Primero faltan productos en los almacenes; después llegan tarde los recursos para salir a repartirlos; ahora también se pretende que quienes hacen el trabajo pongan de su bolsillo hasta el equipo necesario para hacerlo con seguridad. Ahí ya no estamos hablando de austeridad: estamos trasladando el costo de operar un programa público a sus propios trabajadores.