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¿Desde cuándo sabía Puebla?

La crisis de Acatlán de Osorio acaba de adquirir una dimensión mucho más delicada. El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, aseguró públicamente que su administración había advertido desde tiempo atrás al Gobierno de Puebla sobre presuntos vínculos de la presidenta municipal Guadalupe Bárcenas con la delincuencia organizada.

Jara no habló de rumores ni de una sospecha recién conocida. Fue bastante preciso: “Nosotros siempre comentamos, informamos al gobierno de Puebla que había una autoridad municipal que estaba coludida”, y enseguida identificó a “la presidenta municipal de Acatlán de Pérez Osorio, Puebla, coludida con la delincuencia organizada”. Se trata, por supuesto, de un señalamiento del gobernador oaxaqueño que tendría que probarse mediante las investigaciones correspondientes; pero políticamente abre una pregunta que el Gobierno de Alejandro Armenta debe responder.

Porque Jara agregó otro elemento: “Qué casualidad que pasaba el transporte público de muchos hermanos que vienen de, que van hacia el comercio, transportan de Puebla hacia Oaxaca de León, Mariscala de Juárez y pues siempre eran extorsionados, los asaltaban, les quitaban su mercancía y ha disminuido mucho eso”. Es decir, el mandatario está relacionando su advertencia con delitos que afectaban un corredor entre ambas entidades y asegura que la incidencia disminuyó.

¿Cuándo recibió Puebla esa información? ¿A quién se le entregó? ¿Qué contenía? ¿Se abrió alguna investigación? ¿Se compartió con la Fiscalía o con las áreas de seguridad? ¿Y qué hizo el gobierno estatal mientras Acatlán se hundía durante meses en una crisis política que terminó con la salida prácticamente completa de su Ayuntamiento?

Hace apenas unos días nos preguntábamos cómo Morena había conseguido perder políticamente Acatlán sin perder una elección. Hoy la pregunta es bastante más grave. Si el gobernador de Oaxaca efectivamente alertó con anticipación al Gobierno de Puebla sobre una posible infiltración criminal en la presidencia municipal, Alejandro Armenta tiene que explicar qué sabía, desde cuándo lo sabía y, sobre todo, qué hizo después de saberlo.

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