El deporte y la formacion de una juventud transformadora

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Ricardo Hidalgo

Desde una concepción marxista-leninista, la formación del ser humano no puede reducirse al desarrollo intelectual ni a la preparación para el trabajo. El ser humano debe desarrollarse de manera integral, física, intelectual, cultural y políticamente.

En este sentido, el deporte ocupa un lugar importante en la formación de una juventud capaz de participar conscientemente en la transformación de la sociedad. Practicar deporte no significa únicamente fortalecer los músculos o mejorar la condición física; significa también desarrollar disciplina, voluntad, perseverancia, compañerismo y capacidad de organización.

Marx y Engels concibieron el desarrollo humano como un proceso integral relacionado con la transformación de las condiciones sociales. Desde esta perspectiva, el desarrollo físico no debe separarse del del desarrollo intelectual y social. El individuo que se forma dentro de una colectividad aprende que sus capacidades adquieren mayor sentido cuando se ponen al servicio de objetivos comunes.

El deporte puede contribuir a este propósito cuando se practica como parte de una educación integral. Un joven que entrena, aprende que el desarrollo de una capacidad requiere esfuerzo, constancia y disciplina. Aprende también que ninguna meta importante se alcanza de manera inmediata.

Lenin insistió en que la juventud debía aprender no solamente conocimientos, sino también participar activamente en la construcción de una nueva sociedad, comprendió que ninguna transformación social profunda podía realizarse sin organización, disciplina y participación consciente. En el deporte encontramos elementos que pueden contribuir a desarrollar esas cualidades.

El entrenamiento exige constancia; una competencia exige preparación; un equipo necesita coordinación; y alcanzar una meta requiere que cada integrante cumpla responsablemente su función. Pero una disciplina revolucionaria no es una obediencia mecánica, es una disciplina consciente, basada en la comprensión de objetivos colectivos. De la misma manera, un deportista no debe buscar únicamente su triunfo individual, debe aprender a poner sus capacidades al servicio colectivo.

La juventud posee una enorme capacidad creadora, por eso para el punto de vista revolucionario, la educación y preparación de la juventud constituye una tarea fundamental. Una juventud fuerte física e intelectualmente constituye una fuerza importante para cualquier proyecto de transformación social.

Una sociedad que aspira a transformarse necesita de personas sanas, activas y capaces de trabajar colectivamente. Por ello, el movimiento antorchista desde hace 50 años ha logrado la construcción de espacios deportivos, ha promovido el deporte en todas sus instituciones educativas, en los barrios y demás sectores populares, ya que debe ser entendido como un derecho, como una herramienta de formación y no como un privilegio reservado para unos cuantos. No debe existir una juventud que pueda practicar deporte porque posee recursos económicos y otra que quede excluida por su situación social. Un pueblo activo es un pueblo con mayor capacidad para organizarse, convivir y enfrentar colectivamente sus problemas.

Por eso, el deporte debe dejar de verse como un simple entretenimiento y convertirse en una herramienta de formación, de educación y de organización.