Los logros del grupo yemení benefician más a Teherán que a Washington, consideran los expertos.
Los recientes éxitos militares de los hutíes pueden tener consecuencias que trasciendan el conflicto yemení y afecten al equilibrio regional. Según diversos expertos, el fortalecimiento de su posición estratégica podría modificar la dinámica del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán en beneficio de Teherán, al aumentar la presión sobre Washington a través de la seguridad de las rutas marítimas y los mercados energéticos.
Al mismo tiempo, el avance de los hutíes presenta efectos potencialmente contradictorios. Su creciente capacidad para influir sobre el tráfico en el mar Rojo puede favorecer la búsqueda de acuerdos y actuar como factor estabilizador, pero también elevar el riesgo de interrupciones del suministro energético, mayores tensiones militares y una nueva escalada regional.
Durante su reciente campaña militar, los hutíes se hicieron con el control de la isla de Perim y de la estratégica ciudad portuaria de Moka.
La nueva configuración territorial les proporciona una capacidad mucho mayor para influir sobre el tráfico marítimo a través de Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y, posteriormente, con el canal de Suez. Por esta ruta circula hasta el 15 % del comercio mundial, alrededor del 30% del tráfico global de contenedores y una parte significativa de los suministros marítimos de petróleo.
La isla de Perim no es menos importante. “Con Perim, han obtenido lo que podríamos llamar el corcho de la botella del mar Rojo”, explicó a Fox News Morgan Murphy, exsecretario de prensa del Pentágono y capitán de la Reserva Naval estadounidense.
Las alternativas a Bab el-Mandeb son muy limitadas. Time señala que parte de los cargamentos podría redirigirse hacia el norte a través del canal de Suez o del oleoducto egipcio SUMED. Sin embargo, ambas rutas tienen una capacidad inferior a la del estrecho y podrían traducirse en trayectos más largos y costosos para determinadas mercancías.
Tomando como referencia un precio inicial de 110 dólares por barril, el economista Mohamed Shadi calcula que el Brent podría alcanzar los 120 dólares si se interrumpiera el 25% del flujo de petróleo a través de Bab el-Mandeb, subir hasta 145 dólares si la interrupción afectara a la mitad del tráfico y dispararse hasta 229 dólares en caso de un cierre total.

