Cuando el crimen gobierna

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La detención del alcalde de Esperanza, Isaac Rodríguez Ochoa, junto con su hermano, la exdirectora de Seguridad Pública municipal y otras seis personas, es mucho más grave que la caída de un funcionario acusado de delinquir. 

Las autoridades los vinculan presuntamente con una estructura dedicada al robo de autotransporte de carga, extorsión, secuestro y otros delitos de alto impacto precisamente en uno de los corredores carreteros que durante años ha representado un infierno para los transportistas: la Puebla-Veracruz.

La dimensión del operativo resulta escalofriante: 23 cateos simultáneos, 35 armas de fuego —entre ellas dos fusiles Barrett—, 52 cargadores, 11 vehículos, cuatro de ellos blindados y uno con blindaje artesanal y torreta, además de ropa táctica, un dron y un inhibidor de señal.

Todo esto mientras uno de los principales detenidos ocupaba la presidencia municipal y otra de las implicadas había dirigido la corporación encargada, precisamente, de brindar seguridad a los habitantes de Esperanza.

Hace apenas unos días hablábamos de cómo el crimen organizado reabría accesos clandestinos utilizados para el robo de carga pese a los esfuerzos de las autoridades por bloquearlos. Hoy aparece una pieza todavía más preocupante del rompecabezas: la posible existencia de redes de protección desde el poder público. 

Si quienes deberían combatir la delincuencia terminan presuntamente formando parte de sus estructuras, entonces ya no estamos únicamente ante un problema de inseguridad, sino ante la infiltración del crimen en las instituciones.

Ahora las investigaciones deberán determinar responsabilidades y los detenidos tienen derecho al debido proceso. Pero políticamente también tendrá que haber respuestas. ¿Cómo puede una estructura de esta magnitud operar mientras sus presuntos integrantes ocupan cargos públicos? ¿Qué controles fallaron? ¿Quiénes más lo sabían? 

Desmantelar las bandas que asaltan las carreteras es indispensable; impedir que vuelvan a encontrar protección dentro de los gobiernos municipales lo es todavía más.