El pueblo organizado y consciente puede conquistar el poder político para  combatir la pobreza: Aquiles Córdova

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* Más de 5 mil antorchistas de Oaxaca asistieron al Festival por la Unidad de los Pueblos. 

* Es necesario que el pueblo se organice y luche para forjar su propio desarrollo y liberación.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- La pobreza, la marginación y la falta de servicios públicos no desaparecerán mediante promesas electorales ni por la voluntad individual de algún gobernante, sino cuando quienes padecen esas condiciones construyan una fuerza organizada, consciente y capaz de intervenir en la vida política y conquistar el poder político del país, sostuvo Aquiles Córdova Morán, dirigente nacional del Movimiento Antorchista, ante más de 5 mil antorchistas, reunidos en el “Festival por la Unidad de los pueblos”, que se realizó el domingo 30 de agosto, en la Plaza de la Danza en el estado de Oaxaca.

Ante miles de antorchistas provenientes de distintas regiones de Oaxaca, Córdova Morán afirmó que la organización popular debe partir de una idea fundamental: quienes producen la riqueza y sostienen la economía tienen también la capacidad de exigir que ésta se traduzca en mejores condiciones de vida. 

El dirigente de la organización social más grande y mejor estructurada de México, recordó que Antorcha nació hace 52 años con la lucha contra la pobreza como uno de sus objetivos centrales y que, con el paso del tiempo, dejó de integrar únicamente a campesinos para incorporar también a colonos, trabajadores urbanos, pequeños comerciantes, transportistas y otros sectores populares.

Córdova Morán planteó que la pobreza además de entenderse como falta de ingresos, también debe ser entendida como la ausencia de agua potable, drenaje, electrificación, urbanización, educación y servicios médicos capaces de atender efectivamente a la población: “tenemos que luchar contra la pobreza, la marginación, la injusticia, el abandono y  contra la falta de servicios básicos”, señaló al cuestionar que quienes producen los alimentos, las mercancías y buena parte de la riqueza nacional continúen viviendo con profundas carencias.

El líder social enfatizó que el problema radica en una economía que permite que la riqueza generada por obreros, campesinos y trabajadores se concentre en pocas manos: “los obreros de las fábricas, los campesinos, los pequeños artesanos producen riqueza, pero esa riqueza no se reparte después de producida, se concentra”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió que reconocer las desigualdades no basta. Para explicar su planteamiento recurrió a la fábula de los ratones que proponían colocarle un cascabel al gato para poder escapar de él, pero que finalmente no encontraban quién se atreviera a hacerlo. Para Córdova Morán, ocurre algo semejante con los problemas sociales: todos pueden reconocerlos, pero la transformación sólo comienza cuando quienes los padecen deciden actuar colectivamente. 

“El único que le puede colgar el cascabel al gato es el que está sufriendo la pobreza, la enfermedad, la ignorancia, la falta de servicios, la falta de educación, la falta de salud. Pero no uno solo, no de uno en uno”, sino todos al mismo tiempo, millones de cabezas, el pueblo organizado, afirmó. 

Esa organización no puede limitarse a reunir personas; la organización y la unidad debe acompañarse de educación y claridad sobre los objetivos que se persiguen, “el pueblo debe estar organizado” porque  ahí se encuentra la verdadera fuerza de los trabajadores, “su poder no depende de las armas, sino del papel indispensable que desempeñan en la producción y funcionamiento de cualquier nación: La fuerza del pueblo no está en las armas, sino en el papel económico que juega en todos los países […] porque el pueblo es el que produce la riqueza social”, explicó. Desde esa perspectiva, afirmó que el objetivo del Movimiento Antorchista consiste en “educar y organizar al pueblo” para que comprenda que existen condiciones materiales para construir un país con mejor.

Córdova Morán remarcó que el pueblo se tiene que organizar con consciencia de clase y debe votar por un gobierno que trabaje para todos; “luchar políticamente por el poder dentro de un sistema democrático constituye un derecho legítimo”; este mensaje adquirió especial significado en Oaxaca, donde miles de campesinos, trabajadores, estudiantes y familias de distintas regiones del estado, se están sumando al proyecto de la organización social.

Rolando Reyes Lázaro, dirigente de Antorcha en Oaxaca, en su discurso, como parte esencial en el evento político-cultural, explicó que la organización impulsa de manera permanente la música, la danza, la poesía, el teatro y el deporte como herramientas para acercar el arte a los sectores populares. Recordó que la Plaza de la Danza fue construida para promover la cultura y destacó que el festival fue preparado para los habitantes de las comunidades: “para los oaxaqueños, para ustedes compañeros, es este festival”.

Reyes Lázaro también refirió a que la pobreza, el rezago educativo, la inseguridad y las carencias persisten en Oaxaca y sostuvo que la solución de estos problemas exige la participación consciente de la población: “mientras los enemigos del progreso pregonan que debe morir la organización, nosotros decimos: es necesario que el pueblo se organice y luche. El pueblo debe ser quien forje su propio desarrollo y liberación”.

Durante más de seis horas, el Festival reunió expresiones culturales oaxaqueñas y de otras entidades, entre ellas la Danza de los Diablos, la Danza de la Pluma, Sones y Chilenas de Putla, Sones y Jarabes Mixes, la Danza Azteca y presentaciones del Ballet y el Mariachi Nacional del Movimiento Antorchista; también se contó con la presentación de la  “Canción Mixteca” y el Jarabe Mixteco, ejecutado por la pareja oficial participante en la Guelaguetza.