José Raul Ríos
Cuetzalan del Progreso, Pue. – En la Sierra Nororiental de Puebla, la pobreza y la marginación continúan afectando a miles de familias. A pesar de que se afirma que avanza el desarrollo económico nacional con ayuda de los programas de transferencia directa, la realidad en las comunidades está lejos de estas declaraciones: De acuerdo con los datos oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Cuetzalan del Progreso el 82.4% de la población vive en situación de pobreza multidimensional, y un 53.5% enfrenta pobreza extrema, clasificando al municipio con un Alto Grado de Marginación.
Ante este panorama de abandono, el Movimiento Antorchista sostuvo a una importante mesa de dialogo con las autoridades del gobierno municipal. En dicho encuentro, integrantes de la organización, exigieron soluciones concretas y viables para brindar infraestructura básica a las escuelas, fortalecer los servicios de primera necesidad y garantizar el desarrollo integral de las comunidades.
A nivel nacional, la disponibilidad de recursos para obras de infraestructura básica ha mostrado reducciones significativas. En el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2025, el gasto programado en inversión pública, registró un recorte real aproximado del 12.7%, priorizando la asignación de recursos hacia las transferencias monetarias directas a través de los programas de Bienestar para estudiantes, adultos mayores y madres de familia.
A pesar de estos apoyos directos, el INEGI y el CONEVAL también reportan que la pobreza laboral alcanza al 44.2% de la población en zonas rurales, lo que significa que casi la mitad de los trabajadores en estas comunidades no cuenta con ingresos suficientes para adquirir la canasta alimentaria básica. Asimismo, en el estado de Puebla —que cuenta con 217 municipios— más de 70 enfrentan graves rezagos en servicios básicos, donde miles de viviendas carecen de agua potable y pavimentación de sus calles.
Uno de los sectores más castigados por la falta de inversión pública es el educativo pues de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y la UNESCO, México destina cerca del 3.2% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la educación, cifra que se ubica por debajo de la recomendación internacional de destinar entre el 4% y el 6% del PIB para garantizar espacios dignos y de calidad.
Todo esto ha motivado a que la organización política y social haya mantenido gestiones ante dependencias gubernamentales para solicitar: equipamiento para planteles educativos con carencias tecnológicas, pavimentación y mejoramiento de caminos en comunidades rurales, apoyo en insumos e infraestructura social, arreglo de fachadas y áreas comunitarias, acceso a programas de alimentos calientes en escuelas y equipamiento deportivo, así como instrumentos para banda de guerra.
Efraín Bonilla Hernández, responsable del Movimiento Antorchista en Cuetzalan, reafirmó el compromiso de la organización con las causas del pueblo trabajador: “El Movimiento Antorchista mantendrá su compromiso de encabezar las demandas del pueblo y organizar a las familias más vulnerables para evitar que caigan en el rezago y el olvido municipal. Nuestra prioridad es el desarrollo de las comunidades, y garantizamos que la organización actuará siempre mediante el diálogo y el respeto porque sabemos que la gestión organizada y firme podrá dar solución a las necesidades de la gente.»
Frente al individualismo y la apatía institucional, la Sierra Nororiental demuestra que solo la unión organizada de los trabajadores es capaz de transformar las carencias sociales en obras reales y construir un futuro digno para las próximas generaciones. Un ejemplo de ello es el Bachillerato Comunitario de Nectepec, institución que durante años careció de un terreno propio para sus instalaciones. Tras la organización de los padres de familia y las gestiones realizadas ante las autoridades, el plantel contará formalmente con un predio para la construcción de aulas propias destinadas a actividades académicas, tecnológicas y culturales.
