-Diagnóstico revela que hasta el 17.6% de las mujeres llega a la universidad, pero apenas entre 1 y 2% logra ejercer su profesión; matrimonio, pobreza y trabajo doméstico frenan su desarrollo
Puebla, Pue.- En cinco juntas auxiliares del municipio de Puebla, las mujeres igualan e incluso superan a los hombres en niveles de escolaridad; sin embargo, esa ventaja desaparece al ingresar al mercado laboral. Un diagnóstico elaborado por el Centro de Estudios de Género de la BUAP y el Ayuntamiento de Puebla encontró que factores como el matrimonio, la pobreza, las labores domésticas y el embarazo continúan limitando el desarrollo profesional femenino.
El estudio, realizado con 600 personas mayores de 18 años en San Andrés Azumiatla, Santo Tomás Chautla, San Baltazar Tetela, Santa María Guadalupe Tecola y San Pedro Zacachimalpa, muestra que en Zacachimalpa el 17.65% de las mujeres alcanzó estudios universitarios, frente al 13.45% de los hombres. No obstante, solo el 1.68% de ellas afirmó desempeñarse como profesionista, mientras que entre los hombres la proporción ascendió al 5.88%.
La misma tendencia aparece en San Baltazar Tetela, donde 9.38% de las mujeres cursó estudios superiores, ligeramente por encima del 8.33% de los hombres. Pese a ello, ninguna mujer con licenciatura reportó ejercer su profesión; en contraste, al menos 1.4% de los hombres sí trabajaba en un empleo relacionado con su formación. En esta comunidad, 20.83% de las mujeres se dedica al comercio o a las labores del hogar.
En Santo Tomás Chautla, las mujeres también encabezan los indicadores educativos: 34.65% concluyó el bachillerato, contra 21.26% de los hombres, mientras que 11.02% alcanzó la universidad, frente a 6.30% de la población masculina. Sin embargo, 33.86% permanece dedicada al trabajo doméstico y apenas 1.57% ejerce una profesión.
El diagnóstico también documenta que las mujeres abandonan la escuela con mayor frecuencia. En Tecola, la deserción femenina alcanza 48.89%, principalmente por matrimonio, responsabilidades familiares y falta de apoyo; en Zacachimalpa, 42.02% de las mujeres dejó sus estudios, y en Azumiatla la cifra llega a 35.63%. En las cinco comunidades, la falta de recursos económicos aparece como una constante, acompañada por el embarazo adolescente y la necesidad de incorporarse tempranamente a actividades no remuneradas.
Para las investigadoras, los resultados evidencian que el acceso de las mujeres a la educación ya no es el principal obstáculo; el verdadero desafío es lograr que esa formación se traduzca en oportunidades laborales y autonomía económica, especialmente en comunidades rurales y periurbanas donde persisten estereotipos de género y una distribución desigual de las tareas de cuidado.

