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El frente ucraniano podría colapsar por agotamiento de sus tropas y falta de recursos

La situación en el frente ucraniano atraviesa una fase marcada por el agotamiento de las tropas, la falta de recursos y una creciente presión sobre los militares desplegados, según reconocen algunas figuras vinculadas al ámbito político y castrense de Ucrania.

En particular, Tarás Chmut, analista militar y jefe de la organización benéfica promilitar Come Back Alive (Vuelve Vivo, en español), advirtió que “en cualquier momento el frente puede colapsar”, refiriéndose a los avances de las tropas rusas en todas las direcciones de la operación especial militar, informa Ukrainskaya Pravda.

Asimismo, enfatizó que no solo los militares ucranianos están “agotados y desmoralizados”, sino también “la sociedad en la retaguardia está desmoralizada, desmotivada, desanimada y agotada”. “Todo esto da lugar a una serie de problemas acumulados que permanecen sin resolver año tras año. Y cuando nos acercamos al punto crítico de no retorno, empezamos a actuar con desesperación”, continuó.

Chmut subrayó que este conjunto de problemas es también una consecuencia de “una selección natural inversa y negativa”, refiriéndose a los permanentes cambios en la cúpula militar de Ucrania. Entre los últimos casos están la salida de Mijaíl Fiódorov del cargo de ministro de Defensa y el cese del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Alexánder Syrski.

El analista señaló que a los puestos más altos ascienden aquellas personas que “se rigen por los principios de la lealtad personal, la falta de iniciativa y la sumisión, y que proporcionan la información que el jefe quiere oír”. Este es el sistema que, lamentablemente, hemos creado dentro de las Fuerzas Armadas y los ministerios, y que sigue existiendo y desarrollándose”, indicó. En ese contexto, apuntó que, “a los comandantes de brigada que informan sobre la situación real se les destituye de sus cargos”, mientras que “a los generales que hablan de la situación real no se les asciende en la escala jerárquica”.

Tarás Chmut no es el único que reconoce graves problemas en la gestión militar de Ucrania. El periodista ucraniano Yuri Butúsov afirmó previamente que el problema principal dentro del Ejército son las deficiencias en la planificación, la gestión de recursos y la disponibilidad de efectivos. Así, subrayó la necesidad de un desarrollo rápido de los sistemas de mando, cambios en la táctica y modificaciones en la toma de decisiones operativas y estratégicas”. Según sus declaraciones, cada mes llegan menos personas al frente, lo que aumenta aún más la presión sobre quienes continúan allí.

El excomandante en jefe ucraniano, Valeri Zaluzhny, también reconoció a principios de julio las dificultades que enfrenta el Ejército ucraniano. Según explicó, la proliferación de drones y nuevas tecnologías ha transformado el campo de batalla, y ha aumentado las pérdidas necesarias para alcanzar incluso objetivos tácticos.

Valeri Zaluzhny afirmó que Kiev tiene cada vez más dificultades para mantener operaciones debido a la falta de medios de protección y al alto costo humano de los combates. Además, destacó que sostener la actual situación en el frente requiere grandes cantidades de personal, incluidos operadores de drones, unidades de apoyo e infantería.

Mientras tanto, el excomandante de las Fuerzas Aerotransportadas rusas, Gueorgui Shpak, afirmó a RT que las fuerzas ucranianas han agotado sus reservas estratégicas de personal y mando. “El Ejército ucraniano está condenado a la derrota”, aseguró, al considerar que Kiev ya no cuenta con suficientes recursos para mantener sus posiciones.

Gueorgui Shpak sostuvo que las líneas ucranianas podrían romperse rápidamente si continúa la presión militar rusa. “El frente del lado ucraniano puede colapsar en cualquier momento”, afirmó, aunque destacó que Moscú debe mantener la presión sin reducir su actividad.

Al mismo tiempo, las fuerzas de Rusia continúan llevando a cabo la operación militar especial y avanzan con éxito a lo largo de toda la línea del frente, mejorando su posición táctica y penetrando las defensas del enemigo. Entre los últimos grandes avances se encuentra la liberación de la ciudad clave de Konstantínovka, en Donbass.

La ofensiva rusa no se detiene, en especial en dirección hacia la localidad de Dobropolie, situada en el noroeste del Donbass y convertida últimamente en un nodo estratégico-logístico. Su control permitiría a las fuerzas rusas allanar el camino hacia dos centros claves en la zona: Kramatorsk y Slaviansk, completando así la liberación de la República Popular de Donetsk.

Los ataques grupales y masivos del Ejército ruso contra las instalaciones militares y de infraestructura relacionadas con las actividades de las tropas ucranianas, se llevan a cabo en respuesta a los actos terroristas del régimen de Kiev contra objetivos no militares en territorio ruso, que siguen matando a civiles mientras duermen en sus casas o viajan en autobuses de pasajeros, entre otros crímenes.

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