Cinco periodistas asesinados en seis semanas: la violencia no da tregua a la prensa mexicana

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En apenas seis semanas, cinco periodistas fueron asesinados en México, una cifra que vuelve a colocar al país entre los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. 

Las víctimas fueron Luis Ángel López, asesinado el 11 de junio en Veracruz; Roxana Berenice Guzmán Ramírez, secuestrada y localizada sin vida el 3 de julio, también en Veracruz; Manuel Alejandro Moreno Serna, «Alex Serna», asesinado el 5 de julio en Guerrero; Josué Martínez Contreras, director de Noticias San Martín Texmelucan, ejecutado el 16 de julio en Puebla; y Francisco Alejandro Leyva Aguilar, columnista y exdirector de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión, asesinado el 22 de julio en Oaxaca mientras se encontraba en un puesto de comida.

Los casos reflejan distintos contextos, pero un mismo problema: la impunidad. 

En el homicidio de Roxana Guzmán existen personas detenidas, entre ellas policías municipales presuntamente vinculados con el crimen; en el caso de Josué Martínez, las investigaciones alcanzan a un funcionario auxiliar de San Martín Texmelucan, mientras que el asesinato de Francisco Leyva ocurrió apenas unas horas después de que publicara una columna crítica sobre la situación política en Oaxaca. 

Aunque cada expediente sigue líneas de investigación distintas, todos evidencian la vulnerabilidad de quienes informan a la sociedad.

Matar a un periodista no solo arrebata una vida; también busca silenciar preguntas, investigaciones y denuncias. 

Cuando informar implica jugarse la vida, pierde el gremio periodístico, pero también pierde la ciudadanía, que ve restringido su derecho a estar informada. 

Mientras los asesinatos continúen acumulándose sin justicia, la libertad de expresión seguirá siendo una promesa incumplida y la democracia mexicana permanecerá herida.