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El llamado de la juventud a los mexicanos

Soraya Córdova Morán

Como en todo el país, las escuelas antorchistas están de fiesta porque estamos haciendo eventos culturales y artísticos muy bonitos, para festejar las graduaciones de los niños y jóvenes estudiantes de todos los niveles educativos. Estoy muy contenta porque, debido a la invitación de los alumnos y de los profesores de las escuelas, he tenido la fortuna de acudir todos los días a muchas clausuras de cursos escolares en la capital y en varios municipios de Puebla.

              Me ha tocado ir a eventos en las primarias, en las secundarias y en las preparatorias; por lo tanto, hemos visto cómo los niños y jóvenes de las escuelas antorchistas, despliegan toda su inteligencia, creatividad, emotividad y felicidad, declamando a los grandes poetas nacionales, cantando hermosas melodías mexicanas o de otros países, realizando presentaciones de teatro o bailando el folclor de los diferentes estados, cada uno con una creatividad y originalidad impresionante. La verdad es que en las escuelas antorchistas estamos formando a niños y a jóvenes que se están desarrollando de manera plena en la ciencia, las artes y el deporte. Y los eventos de clausuras en todas las escuelas nos lo demuestran.

              Este año, las generaciones de las escuelas antorchistas se llamaron “La hora de los pueblos”, como un llamado a todos los mexicanos a que nos unamos, nos organicemos y nos eduquemos políticamente, para combatir a la pobreza y la miseria que afecta la vida de más de 100 millones de habitantes de este país y como una forma de impedir que el imperio —encabezado por Estados Unidos de Norteamérica— se apodere de nuestros recursos naturales y de nuestro territorio.

              Como lo ha dicho nuestra organización, en este país la pobreza crece día con día porque vivimos explotados por el sistema capitalista de producción de mercancías. En las fábricas, en los trabajos, en las ciudades y en el campo, los salarios que se le pagan a la gente son muy bajos y no alcanzan para que las familias tengan una vida digna: no nos alcanza para que las familias puedan alimentarse bien, para que las familias tengan una casa digna para vivir, con todos los servicios básicos, como agua potable, energía eléctrica, sistema de drenaje, y la población no tiene clínicas u hospitales en donde se curen de las enfermedades más básicas, ni escuelas para que los niños mexicanos acudan a primarias de calidad, secundarias, preparatorias o universidades. Al contrario, en el México gobernado por Morena y la 4T, muchos niños deben trabajar para ayudar al gasto familiar; según las estadísticas del Inegi, 3.7 millones de niños de entre 5 y 17 años (lo que implica al 13% del total de niños del país) trabajaron para ganar un poco de dinero y llevarlo a su casa y aportar a los gastos de la familia. En el país, 3 de cada 10 personas enfrentan algún tipo de inseguridad alimentaria (lo que representa al 26% del total de la población); es decir, se trata de mexicanos de todas las edades que enfrentan pobreza alimentaria: no comen bien ni comerán bien el resto de su vida. Y la cifra va en aumento. Y una población que debe trabajar desde los 5 años, que no se puede educar bien, que no se alimenta bien y que sufre de hambre, es una población que se enferma con más facilidad y, por lo tanto, que tiene una expectativa de vida más corta. Pero todo esto tiene una razón de ser: son los males concretos de un sistema económico que explota a los trabajadores, que no les paga salarios buenos, que no se preocupa por resolver las necesidades básicas de cada uno de ellos. 

              Pero eso no es todo, desde los años 90 del siglo pasado, la OTAN y Estados Unidos han desatado una agresiva y mortífera campaña para apoderarse de todos los recursos del mundo, invadiendo a los países del Medio Oriente, imponiendo gobiernos en Latinoamérica o haciendo la guerra a los países que no concuerdan con ellos. Esta campaña se ha agudizado: Estados Unidos e Israel están terminando de destruir a Palestina e invaden con bombas a la República de Irán; Estados Unidos y Ucrania quieren someter a Rusia por la vía de las armas; Estados Unidos ha sometido a Venezuela, secuestrando a su presidente y apoderándose de su petróleo. Y hay muchos más ejemplos de esta política de destrucción. ¿Quiénes siguen? El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a nuestro país con el ingreso de las fuerzas armadas gringas para, según ellos, acabar con el crimen. En realidad, se quieren apoderar de nuestros grandes recursos naturales, del petróleo y la mano de obra mexicana, a la que pueden explotar.

              Ante este panorama, urge que los mexicanos trabajadores nos unamos, nos organicemos, nos eduquemos y salgamos a luchar por una vida más digna, porque nadie va a luchar por nosotros. Ese es el llamado de las generaciones de las escuelas antorchistas, que dice “es la hora de los pueblos”. En efecto, es la hora del pueblo, es la hora de que el pueblo de México salga a luchar y a tomar el poder político del país. Ese es el llamado del Movimiento Antorchista Nacional.

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