* Llaman desde Huitzilan a la unidad de los pobres del país
Carmen Guevara
Es la hora de los pueblos. Es la hora de que cambie su realidad, se hermane y forme una fuerza social que luche contra la desigualdad, que detengan las agresiones del imperialismo, el saqueo de los pueblos y la amenaza de una guerra nuclear. No con misiles, sino con la fuerza del pueblo organizado.
“Es la hora de los pueblos”, aseguró Homero Aguirre Enríquez, vocero nacional del Movimiento Antorchista. ¿Qué quiere decir? Que la única forma de que cambie la realidad de un país y la realidad del mundo, es que intervengan los pueblos organizados.
“Todos los jóvenes y todos los adultos debemos ubicarnos en el momento histórico por el que estamos pasando. El momento por el que estamos pasando, debe evitar que nos dividamos; nos van a querer enfrentar, van a querer que peleemos hermanos con hermanos, pueblos con pueblos. Pero nosotros debemos evitar en todos los lugares que eso ocurra, debemos mantenernos unidos, debemos sentirnos parte del pueblo y junto con ese pueblo sumarnos a otros que tienen el mismo objetivo, para evitar que se desate la guerra en el mundo”.
Concentración de la riqueza, el problema
El olor a copal perfuma el recinto. Los crisantemos níveos adornan el Xochicuohuit, adorno tradicional de mucho significado en el recibimiento de un invitado. La belleza de la mujer huitzilteca, que resalta con su blusa bordada en color arcoíris, su larga trenza y su cálida sonrisa, reciben al invitado especial. Suena una dulce melodía, cantada en la lengua náhuatl y característica del municipio de Huitzilan de Serdán: los xochisones.
Es el evento de graduación de las escuelas antorchistas de la cabecera de Huitzilan de Serdán: la Secundaria Técnica No. 100 y el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTa) 168, generación que llevó por nombre “Es la hora de los pueblos” y que eligió como padrino al portavoz antorchista.
En la actualidad, preguntó en su intervención el padrino de generación, ¿qué es lo que está pasando en el mundo? Que vivimos en una época en donde se produce como nunca riqueza.
“Esa riqueza alcanzaría para que no hubiera hambre en el mundo nunca más. Esa riqueza que producen todos los trabajadores del mundo alcanzaría para que todos tuviéramos casa, escuelas, clínicas, aparatos para curarnos, para eso alcanzaría la riqueza que ha producido la humanidad a lo largo y ancho de todo el planeta, a lo largo de toda su historia”, afirmó.
Sin embargo, está concentrada unas cuantas manos, en unos cuantos millonarios y en unos cuantos países que están provocando los graves problemas del mundo, pues el hambre de riqueza no se sacia nunca.
Debido a esto, hay un grupo de países en el mundo que son los dueños de los bancos, de las principales empresas, que han decidido extender sus dominios para tener más mano de obra y aumentar su riqueza.
Época peligrosa para la humanidad
Atento escucha el mensaje el pueblo huitzilteco, un pueblo con una trayectoria de lucha que lo ha convertido en ejemplo de fortaleza y de lo que es capaz el hombre cuando se organiza y defiende los intereses del colectivo. Este pueblo que vivió en carne propia la voracidad de un cacicazgo, que lo llevó a sufrir una verdadera época de terror.
Homero Aguirre enfatizó: “en lugar de que estemos viviendo un momento de paz, porque hemos llegado al momento en el que pudiéramos resolver todas nuestras necesidades, lo que estamos viviendo hoy es una de las épocas más peligrosas de la humanidad. ¿Por qué es una época peligrosa? Porque esos países que ya son muy ricos y que se llaman imperialistas y que están encabezados por Estados Unidos, están dispuestos a meterse a donde sea y como sea para obtener más riqueza”.
Al respecto, explicó que el peligro radica en que Estados Unidos es una potencia agresiva que quiere más petróleo, más territorio y más mano de obra; país del que los mexicanos son vecinos.
Sobre ello, describió que fue EE. UU. el primer país en la historia de la humanidad en lanzar una bomba atómica el 6 de agosto de 1945 a Hiroshima y días después a Nagasaki, y asesinar a más de 100 mil personas. Este mismo país, ha colocado 800 bases militares por todo el mundo, muchas de ellas, en las que no sólo hay soldados, aviones y misiles, sino armas nucleares capaces de desaparecer a la tierra.
Otra prueba de que el país norteamericano no llama a la paz, el reciente secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien acusó de narcotraficante, pero en realidad busca quedarse con el petróleo de su país, que tiene las mayores reservas del mundo. En este año, también, bombardearon a Irán, un país pacífico, asesinando a su líder y a cientos de civiles con el interés de controlar un paso sobre el océano para el control del petróleo. Y no se diga del genocidio desatado en Palestina.
Aguirre Enríquez expuso: “podemos decir: no me importa, porque está muy lejos; ¿qué tiene que ver conmigo? Tiene que ver, porque ahora las amenazas de ese vecino agresivo, que fue capaz de echar una bomba, de meterse a Venezuela y traerse a su presidente, que tiene 800 bases militares, es el mismo que está diciendo que se va a meter a México, si el gobierno de México no hace lo suficiente para controlar a la delincuencia que vende drogas a EE. UU. Eso es lo que está diciendo el presidente de los Estados Unidos”.
Agregó: “hace muchos años que vinieron los norteamericanos y se metieron a México y, una vez que se metieron, se quedaron con la mitad del territorio mexicano. México era el doble de grande de lo que es ahora. Si vienen y cumplen su amenaza de meterse, ¿ustedes creen que se van a salir? ¿Creen que vienen porque son samaritanos? Eso no va a ocurrir, si se meten los norteamericanos no los vamos a poder sacar”.
Es la hora de los pueblos
El Movimiento Antorchista Nacional se ha dado cuenta del gran peligro que corre el mundo. Los únicos que están llamados a detenerlo, son los pueblos organizados.
Por ello, detalló que a pesar de que el foro en el que expone la situación se desarrolla en la ceremonia de graduación, es necesario hablar del tema a los jóvenes y sus familias para preparar a la población si esos escenarios se llegaran presentar, al tiempo que hace el llamado a la unidad y a la necesidad de que los pueblos se levanten y luchen por su patria y por el mundo.
“La única forma que tenemos los seres humanos de evitar que sigan avanzando esos violentos, esos imperialistas, es sumando, es dándonos la mano unos con otros, es evitando dividirnos”, pues los poderosos, dijo, buscarán enfrentar al pueblo, mientras ellos avanzan con todas las herramientas que tienen para influir en la humanidad.
Todos los pueblos del mundo están sufriendo hambre, miseria, marginación y gritan que esto se acabe. Por ello, el llamado a que los jóvenes y sus familias se formen de lado del pueblo que el día de hoy está luchando por un mundo mejor, porque no se acabe el planeta, por una vida más digna para la humanidad.
En este contexto, el también integrante de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista resaltó la importancia de la educación en estos momentos críticos para la humanidad.
Señaló que los pueblos que no ponen a estudiar a sus hijos están condenados a vivir en el atraso. La humanidad se ha ido dividiendo poco a poco en naciones que dominan el conocimiento, construyen tecnología y se la venden al resto de los pueblos que se han limitado a trabajar con sus manos.
“Y no es que no valga el trabajo con las manos; el trabajo con las manos es indispensable, el trabajo de transformación de la naturaleza que se hace con las manos, le ha dado vida a la humanidad durante muchos siglos, pero hay muchas cosas que se tienen que hacer cultivando la inteligencia, estudiando a fondo la realidad y transformando esa realidad”, explicó.
No obstante, el padrino de la generación 2023-2026 precisó que no basta con sólo estudiar y formarse como profesionistas, el cual es el primer paso, sino lograr el desarrollo de los pueblos y una mejor distribución de la riqueza, que dignifique la vida de los pueblos.
De esta forma, enfatizó: “tenemos que hacer grande a nuestra patria, tenemos que luchar porque nuestra patria crezca, se desarrolle. Sobre todo, luchar para que la riqueza se distribuya entre todos; luchar para que se acaben las guerras, para que vivamos en paz; luchar contra el abandono, contra la marginación: esa es la tarea de los pueblos. Y los jóvenes que hoy egresan, tendrán que tomar su lugar en esa gran batalla como profesionistas, pero a lado del pueblo”.
Finalmente, manifestó: “aquí está la mano de Antorcha tendida, para que sigamos defendiendo a nuestra patria hoy más que nunca, amenazada por los poderosos del mundo”.

