La riqueza que producen los trabajadores debe servir al pueblo y no a una minoría: Acosta Peña

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  • El dirigente antorchista llamó a las nuevas generaciones a organizar al pueblo para enfrentar la desigualdad, el imperialismo y la concentración de la riqueza
  • Advirtió que el creciente intervencionismo de Estados Unidos responde a la disputa por recursos naturales y mercados estratégicos

Tecomatlán, Puebla. Mientras millones de trabajadores generan diariamente la riqueza que sostiene la economía, una parte cada vez más pequeña de la población concentra la mayor parte del ingreso mundial, situación que explica el aumento de la desigualdad, las guerras por recursos naturales y la creciente intervención de las potencias en distintos países, afirmó el Doctor Brasil Acosta Peña, integrante de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista.
Durante su mensaje a estudiantes de nivel básico de Tecomatlán, el economista sostuvo que el problema fundamental del sistema económico actual consiste en que quienes producen la riqueza reciben únicamente una pequeña parte de ella en forma de salario, mientras que la mayor parte permanece en manos de los propietarios de los grandes medios de producción: “los trabajadores crean la riqueza de este país y, sin embargo, sólo reciben una pequeña parte en forma de salario. En cambio, los dueños de las fábricas siguen acumulando riqueza sin límite”, señaló.
Las cifras internacionales respaldan ese diagnóstico. De acuerdo con Oxfam, el 1 por ciento más rico de la población mundial concentra más riqueza que el 95 por ciento restante, mientras que miles de millones de personas sobreviven con ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas. En México, la desigualdad también permanece entre las más altas de los países de la OCDE, pese al crecimiento económico registrado en distintos periodos.
Acosta Peña explicó que esta concentración de la riqueza obliga a millones de trabajadores a reproducir diariamente el mismo ciclo: jornadas laborales extensas, salarios insuficientes y escasas posibilidades de mejorar sus condiciones de vida: “el trabajador recibe su salario y prácticamente tiene que gastarlo de inmediato en comida, transporte, agua, luz, gas, educación o medicinas; al día siguiente debe volver a trabajar para repetir exactamente el mismo proceso”, expresó.
El dirigente sostuvo que la competencia económica internacional ha intensificado la disputa por materias primas estratégicas como el petróleo, el litio, los minerales y otros recursos naturales, situación que, a su juicio, explica buena parte de los conflictos geopolíticos actuales.
Recordó que el ascenso económico de países como China, India y Rusia, así como la resistencia de naciones como Irán y Venezuela a la política exterior estadounidense, ha modificado el equilibrio internacional y generado nuevas tensiones entre las principales potencias económicas: “Estados Unidos necesita apropiarse de las materias primas de otros países para mantener su posición económica; por eso interviene donde existen recursos estratégicos”, afirmó.
En ese contexto, consideró que las recientes acciones militares y diplomáticas impulsadas por Washington responden más a intereses económicos que a los argumentos oficiales relacionados con la democracia, el combate al terrorismo o la seguridad internacional.
Asimismo, expresó preocupación por las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible intervención militar en México bajo el argumento del combate al crimen organizado: “Si seguimos el hilo conductor de lo que ocurre en distintas regiones del mundo, veremos que detrás están también las riquezas naturales de los países”, señaló al advertir que México posee importantes reservas de petróleo, minerales estratégicos y litio, recursos que incrementan su importancia geopolítica.
También criticó el trato que reciben los migrantes mexicanos en Estados Unidos, quienes —dijo— realizan labores indispensables para la economía estadounidense y, pese a ello, enfrentan redadas, persecución y políticas migratorias cada vez más restrictivas: “nuestros paisanos no son criminales; son quienes limpian, cocinan, construyen y sostienen buena parte de la economía estadounidense”, afirmó.
Para el economista, la respuesta a estos problemas no depende únicamente de las decisiones gubernamentales, sino de la capacidad de organización de los propios trabajadores: “los únicos que podemos parar al imperio somos los trabajadores del mundo, unidos, organizados y en lucha”, sostuvo al llamar a construir una sociedad donde quienes producen la riqueza también participen en las decisiones fundamentales del país.
Dirigiéndose a los estudiantes que concluyeron su educación básica, Acosta Peña los exhortó a continuar preparándose académicamente, pero también a poner sus conocimientos al servicio de las mayorías: “no estudien solamente para enriquecerse de manera individual; prepárense para abrirle los ojos al pueblo, organizarlo y ayudarlo a transformar la sociedad”, expresó.
El dirigente afirmó que la experiencia de Tecomatlán demuestra que la organización popular puede transformar profundamente un municipio. Recordó que buena parte de la infraestructura educativa, cultural y de servicios públicos existente en el municipio es resultado de décadas de gestión encabezada por el Movimiento Antorchista, por lo que invitó a las nuevas generaciones a mantener ese camino de organización.