- En lo que va de 2026 se han registrado dos linchamientos consumados y 80 intentos; la entidad forma parte del principal corredor nacional de justicia por propia mano, junto con Estado de México, Tlaxcala e Hidalgo.
Puebla se mantiene entre las entidades con mayor incidencia de linchamientos e intentos de linchamiento en el país, al formar parte del corredor integrado por Estado de México, Tlaxcala e Hidalgo, donde se concentra cerca del 40 por ciento de los casos registrados a nivel nacional, de acuerdo con reportes de la organización Causa en Común.
Históricamente, Puebla figura entre los primeros lugares del país por este tipo de hechos, relacionados principalmente con presuntos robos y la llamada justicia por propia mano. Diversos estudios del Centro de Derechos Humanos de Puebla señalan que más del 85 por ciento de las retenciones colectivas violentas tienen como origen delitos patrimoniales, como robo a casa habitación, de vehículos o a transeúntes.
De acuerdo con el más reciente informe de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, durante 2026 se han contabilizado dos linchamientos consumados y 80 intentos de linchamiento. En ese tenor, la cifra representa una ligera disminución respecto a los más de 90 casos e intentos registrados durante 2025.
El primer caso con desenlace fatal ocurrió en el municipio de Tlachichuca, donde un hombre acusado por pobladores de un presunto robo fue retenido y agredido. Aunque fue rescatado por las autoridades mediante el protocolo de atención, falleció posteriormente en un hospital debido a las lesiones.
El segundo hecho se registró en la comunidad de San Juan Amecac, perteneciente al municipio de Cohuecan, donde un hombre fue retenido por habitantes que lo señalaban por un presunto robo. Las autoridades estatales reconocieron posteriormente que las condiciones de seguridad impidieron una intervención inmediata para rescatarlo.
La SSP informó que, fuera de esos dos casos, los 80 intentos de linchamiento registrados este año no derivaron en muertes, debido a la intervención de corporaciones estatales y federales que lograron establecer mesas de diálogo y rescatar a las personas retenidas antes de que la violencia escalara.
Las autoridades atribuyen esta reducción a una mayor coordinación entre los distintos niveles de gobierno y a la capacitación de los equipos encargados de aplicar protocolos de mediación en comunidades donde se presentan este tipo de conflictos.
No obstante, especialistas han señalado que persiste un vacío legal, ya que el linchamiento no se encuentra tipificado como delito autónomo en el Código Penal de Puebla. Por ello, las investigaciones se integran bajo otras figuras jurídicas, como homicidio o lesiones, según las circunstancias de cada caso.
Silvanna Mortera
