Aquiles Montaño Brito
La noche del viernes 5 de junio, el Presidente Municipal Constitucional de Huitzilan de Serdán, Josué Elías Velázquez Bonilla, fue amenazado de muerte a través de un mensaje publicado en Facebook por un tipo que se hace llamar Gabino Mota García. El mensaje fue el siguiente: “Los antorchas me la pelan y que se dejen con sus pt pdjd los antorchistas y que cuiden mucho a su presidente por qué alguien lo trae de encargo yo nomás le digo eso por que me comentaron y arriba morena porque morena si cumple lo que dice” (¡sic!).
No es la primera vez que, mediante un escrito público, se amenaza de muerte a los antorchistas huitziltecos. El 16 de enero de 2016, el periodista Martín Hernández Alcántara publicó en La Jornada de Oriente una entrevista con el cacique Alonso Aco Cortés, misma que concluyó con un mensaje digno del sicariato que se siente (y está) impune: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto”. Lo denunciamos y exigimos su detención. Pero el Gobierno hizo exactamente nada. La tarde del 10 de octubre de 2017 fue asesinado el entonces presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Manuel Hernández Pasión. Un hombre íntegro, trabajador, honesto, estudioso; cualidades que lo hicieron líder de varios pueblos de la Sierra Norte. Los autores intelectuales del asesinato temían el poder de convocatoria de Manuel entre la gente pobre.
No fue el primero. Fue el cuarto. La lista de presidentes asesinados a balazos es la siguiente: Ignacio Gómez Cipriano en 1988, Francisco Luna Gobierno en 1998, Ramírez Velázquez Gobierno en 2004 y Manuel en 2017. Los sicarios de los caciques y de la Unión Campesina Independiente (UCI) asesinaron a más de 150 huitziltecos e hirieron a decenas más, en los años 70 y principios de los 80. En aquellos entonces, los caciques prohibían que las familias pudieran levantar los cadáveres para darles sepultura: los muertos debían descomponerse en la calle, a la vista de todos y a veces eran comidos por los perros. Un escenario de terror.
Por todas estas razones, el Movimiento Antorchista Nacional exige al Gobierno estatal y a la Presidencia de la República que pongan un alto a las amenazas de muerte y la protección que garantice la integridad del presidente municipal. Ellos tienen el poder del Estado y ellos pueden investigar y encontrar al sujeto que lanzó el mensaje y a sus padrinos políticos.
Bajo esta lógica, miles de antorchistas se sumaron a la exigencia de frenar las amenazas, pero quiero destacar dos artículos. El primero fue escrito por el Ing. Omar Carreón Abud, integrante de la Dirección Nacional de nuestra organización, titulado “Huitzilan: la violencia y el crimen acechan otra vez”. El segundo fue escrito por el Doctor en Desarrollo Económico, Abel Pérez Zamorano, líder de nuestra organización en el Estado de México, titulado “Morenistas amenazan de muerte al presidente municipal de Huitzilan”. Los antorchistas somos un solo hombre y un solo ideal.
En “respuesta” (¿?) al primer artículo, Martín Hernández Alcántara —sí, el mismo que publicó la entrevista con las amenazas de muerte lanzadas por Alonso Aco en 2016—, en La Jornada de Oriente —sí, el mismo periódico que imprimió esa entrevista— escribió una nota titulada “Unidad de las Izquierdas rechaza señalamientos de Antorcha y pide reponer asamblea en Huitzilan” el 11 de junio pasado. Copio algunos fragmentos de la nota: “La organización Unidad de las Izquierdas (y esos… ¿quiénes son? pregunto yo) se deslindó de las acusaciones formuladas por el dirigente antorchista Omar Carreón Abud y negó que sus integrantes representen una amenaza para la estabilidad de Huitzilan de Serdán”. Y habrá que creerles, porque así lo dicen de su ronco pecho los caciques. “Carreón Abud (…) afirmó que el municipio enfrenta nuevamente riesgos de violencia política” —ya demostramos que sí—, pero “Unidad de las Izquierdas afirmó que el texto de Carreón presenta una versión “sesgada y alarmista” de la situación municipal, pues recurre a hechos históricos de violencia para justificar el control político actual de Antorcha sobre la vida pública de Huitzilan”. ¡Ah, chingá! ¿Y las amenazas de muerte? ¿Es alarmista para los respetables señores de “Unidad de las Izquierdas” denunciar las amenazas de muerte contra un presidente municipal? ¿Habrá que pedirles perdón y prometer que no volveremos a ser “alarmistas”? Los grupos de poder que controlan municipios, estados y el país nos quieren acostumbrar a la violencia, al asesinato y a que no digamos nada, porque todo eso “es normal”. Cuánto se parece este “argumento periodístico” a la prohibición impuesta por los caciques y la UCI para impedir que las familias sepultaran a los baleados en el Huitzilan de los 70. Sigue la nota: “sostuvo [la famosa por desconocida “Unidad de las Izquierdas”] que esa historia no puede narrarse desde una sola parte ni utilizarse para descalificar a quienes hoy cuestionan la administración de los recursos públicos”. ¿Cuestionan la administración de los recursos públicos? ¡Pues que vayan a los informes de gobierno! ¡Que abran los ojos cuando caminen por Huitzilan! ¡Que toquen con sus delicadas manos las obras que los gobiernos antorchistas han construido durante 42 años, ¡para que vean en dónde se aplican los recursos públicos!: 64 escuelas, canchas techadas por todos lados, calles pavimentadas, carreteras pavimentadas, clínicas en todos los pueblos de Huitzilan, el hospital, Unidad Deportiva, casas, electrificación, agua potable, drenaje. Dicen los de la “Unidad de las Izquierdas” que no saben… ¡pero de esa agua potable toman, con esa luz eléctrica se alumbran en sus casas, en esas clínicas se van a curar! Termina la nota: la Unidad de las Izquierdas “se deslindó de cualquier situación que pudiera afectar al presidente municipal”. Aquí está la clave: pero ¿quién los ha acusado de las amenazas de muerte? A confesión de parte, relevo de pruebas.
Lanzo preguntas y afirmaciones: 1. ¿Quiénes son esos de la “Unidad de las Izquierdas”? 2. Ninguna persona se hace responsable de las declaraciones. ¿Por qué se ocultan? 3. En consecuencia, se trata de un anónimo. 4. ¿La Jornada de Oriente ya publica anónimos? 5. Nadie, nunca había oído hablar ni conocía posicionamiento alguno de esa organización “Unidad de las Izquierdas”. Tampoco se le conoce participación alguna en la vida y el progreso de Huitzilan. 6. ¿Qué declaraciones y más bien, qué acciones recientes justifican su deslinde con la violencia asesina que ha vivido Huitzilan? ¿Qué han hecho pues en favor de los huitziltecos para ganarse su respaldo?
¿Quiénes son? El membrete de “izquierda” detrás del cual se ocultan el cacicazgo y los grupos de poder que anhelan controlar a Huitzilan. Antes, el taparrabo fue la UCI. Y los huitziltecos dicen: “Joel Torres, de la comunidad de Zoyotla y partidario de Morena, es parte del grupo llamado “Unidad de las Izquierdas”, pero creo que quien realidad está detrás es Alonso Aco. Las cabezas del grupo son: Joel Torres, Alonso Aco y Vicente Luna Márquez”. Este último —también nos dicen los huitziltecos— es la carta fuerte de Morena para las elecciones municipales de 2027. ¿Esos son los que ahora prometen un Huitzilan con más desarrollo? ¿Esos son los que cuestionan el progreso que ha llevado Antorcha durante tantos años? E insisto: ¿qué han hecho ellos por Huitzilan? No les conozco nada más que lanzar amenazas de muerte y, en algunos casos, acusados por su participación directa en actos criminales, porque anhelan regresar a los tiempos del cacicazgo criminal, que explotaba a los indígenas y que los asesinaba cuando “había diferencias” en los 70. Los huitziltecos lo saben. ¡Por eso no los apoyan!
Y el Gobierno, ¿volverá a ser omiso ante tanta impunidad? Esperemos que no. Huitzilan debe estudiar estos hechos y cerrar filas, para que impidan todos juntos que los caciques regresen al poder. Los campesinos de Huitzilan son un ejemplo de lucha seria, para México y el mundo, ante las adversidades y sé que lo harán, una vez más, porque de eso depende su propio desarrollo; ese que todos admiramos y, desde luego, respaldamos con toda la fuerza de Antorcha
