Karla Vargas
Durante ya un par de años se han emitido múltiples reportes sobre la contaminación que hace la empresa Bachoco en el ejido de San Antonio Sihó, lo cual ha preocupado a los pobladores ya que el municipio de Kinchil queda cerca y también se ha visto afectado anteriormente, pues la contaminación se filtra en los cenotes de la región y afecta directamente a los habitantes de la zona.
Reportes anteriores arrojaron que la empresa también quemó varias partes de las selvas aledañas para aplicar insecticidas y así disimular la proliferación de moscas y otros insectos, por lo que los campesinos y apicultores han expresado su preocupación e indignación, así como exigen la intervención de la Profepa y los organismos correspondientes.
Se conoce que en esa zona Bachoco opera con tres mega granjas instaladas a lo largo de dos décadas y las cuales han ido creciendo publicitándose como empresas responsables y generadoras de empleo, aunque solo han contratado a menos de diez personas de la región en la que están instalados y al contrario han existido vacíos ilegales en los que han vertido residuos en predios de las comunidades sin ninguna autorización.
Después de que la comunidad se uniera junto con colectivos mayas, solo consiguieron que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausurara el área en la que se habían estado vertiendo residuos pero sin sancionar a la empresa, lo que derivó en que Bachoco trasladara esta práctica al ejido de San Antonio Sihó.
Ante esta situación los pobladores continúan exigiendo una intervención más firme de las autoridades ambientales, pues aseguran que el problema no solo afecta a la selva y los cenotes de la región sino también a la salud y calidad de vida de las comunidades cercanas. Mientras tanto los reportes y denuncias continúan acumulándose sin que hasta el momento exista una solución definitiva que frene la contaminación señalada por los habitantes.

