Silvanna Mortera
Más del 70 por ciento de los habitantes de la ciudad de Puebla ha modificado sus rutinas cotidianas por temor a la inseguridad, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) correspondientes al primer trimestre del año.
El principal cambio de hábito es evitar llevar objetos de valor al salir, una medida adoptada por poco más de 1.2 millones de personas, lo que representa más del 70 por ciento de la población encuestada. A esta práctica se suma la decisión de no caminar de noche cerca de sus viviendas, conducta reportada por cerca del 65 por ciento de los poblanos.
Otros ajustes reflejan un impacto más profundo en la vida social y familiar: casi el 61 por ciento de los ciudadanos señaló que limita la salida de menores de edad sin supervisión, mientras que cerca del 50 por ciento ha reducido las visitas a familiares por miedo a ser víctima de un delito.
La percepción de riesgo también presenta diferencias por género. Entre las mujeres, el 77 por ciento afirmó que evita portar objetos de valor, mientras que en el caso de los hombres esta conducta fue reportada por el 62 por ciento.
Estos datos evidencian cómo la inseguridad no solo impacta en la incidencia delictiva, sino en la forma en que los poblanos viven y se relacionan en su entorno cotidiano.

